Los expertos del INAH participaron ayer en el Primer Coloquio de Arqueología del Gran Acuífero Maya

Queda mucho por descubrir en el Gran Acuífero

CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— “El Gran Acuífero Maya no solo es agua, es un enorme lugar o reservorio de material arqueológico. Los primeros pobladores de América están presentes en este sitio. En América hay menos de 60 esqueletos de hombres tempranos y en el Gran Acuífero Maya hay 12”, subrayó el arqueólogo Guillermo de Anda.

El experto junto con otros investigadores presentaron los trabajos de exploración que se han realizado como parte del Proyecto Gran Acuífero Maya, además, catedráticos ofrecieron conferencias sobre el agua en la cultura maya como parte de las actividades del Primer Coloquio de Arqueología del Gran Acuífero Maya.

El encuentro que se llevó al cabo en el Museo Nacional de Historia-Castillo de Chapultepec, fue presentado por Pedro Francisco Sánchez Nava, coordinador nacional de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quien señaló el coloquio se organizó en el marco de los 80 años del instituto y el 60 aniversario de la exploración de la cueva de Balankanché, ubicada en Chichén Itzá.

Guillermo de Anda, arqueólogo encargado del proyecto Gran Acuífero Maya (GAM), habló sobre los últimos dos años de trabajo en el sitio, tiempo en el que han determinado que hasta el momento, está conformado por 1,650 kilómetros de redes acuáticas mapeadas, en donde se encontraron restos humanos y cerámica, así como restos de pino, material que denominó “extranjero”.

En marzo de este año, De Anda dio a conocer cómo redescubrieron la cueva de Balamkú. En ese espacio ubicado a 2.7 kilómetros de la pirámide de Kukulcán, en Chichén Itzá, encontraron vasijas. “En una de esas vasijas había restos de material orgánico que sometimos a pruebas de Carbono 14 y los resultados apuntan a que en la cueva se hizo un ritual de desacralización. Muchos artefactos que se conservan ahí contienen lo que se puso para quemar y que el humo llegara a las deidades. Se ve que hubo una gran desesperación por hacer llover, porque tenemos presente al dios de la lluvia que es Tláloc, que es un dios extranjero y estamos tratando de saber por qué”, indicó el arqueólogo del INAH.

También como parte del proyecto Gran Acuífero Maya, los expertos están en la búsqueda de un quinto cenote y este podría estar en Chichén Itzá. “Sabemos sobre ese quinto cenote por los métodos geofísicos que René Chávez, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, detectó”, explicó; sin embargo, dijo que aún están buscando la entrada.

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