Foto: Megamedia

Monseñor Patrón llama a abrazar y sonreír siempre

“Lo maravilloso de la Navidad es que a partir del nacimiento de Jesús uno descubre en todo lo cotidiano a Dios”, dijo el arzobispo Jorge Carlos Patrón Wong, en la misa de Nochebuena que ofició en el Colegio Teresiano.

En la misa, que tuvo lugar en la capilla del colegio donde se instaló un nacimiento, el secretario para los Seminarios de la Sagrada Congregación del Clero del Vaticano resaltó que, desde su nacimiento en Belén, el Niño Dios vino acompañado de tres sorpresas. La primera, que el Salvador es un bebé.

“Es un pequeño y en esa pequeñez podemos ver la presencia de Dios. Ese bebé va a ser lo cotidiano de la vida de Dios”.

Añadió que por eso en Nochebuena las personas se reúnen a celebrar con todos aquellos los cotidiano y ordinario de la vida. “Nos reunimos con mamá, papá, los hijos, los abuelitos, los amigos… con quien forma parte de nosotros todos los días, y podemos descubrir que en la cotidianidad de cada uno de ellos está presente Dios”.

Resaltó que el amor se vive en lo cotidiano y que lo cotidiano es dónde se descubre el amor. “Por eso la familia, el matrimonio o la vocación consagrada (el sacerdocio, las religiosas teresianas, los religiosos maristas, las familias) viven lo cotidiano, que es donde se demuestra el amor”.

La segunda sorpresa que trajo el nacimiento de Dios, mencionó, es que al bebé se le puede abrazar y abraza, se le puede sonreír y sonríe. “Nosotros podemos abrazar y sonreír a todas las cosas, pero es difícil de aceptar”.

Citó al papa Francisco diciendo que no hay que esperar a que la Iglesia sea perfecta para amarla.

“No tengo que esperar que tú seas perfecta para amarte, no tengo que esperar que mi familia sea perfecta para amarla, o que mi papá, mamá o hijos sean perfectos para amarlos. Jesús nos abrazó, nos sonrió y no esperó nuestra perfección y por eso podemos abrazar a todo aquello que se nos hace difícil.”

Monseñor señaló que quienes olvidan el abrazo y la sonrisa del Niño Dios son personas que siempre están molestas, neuróticas, ven todo negativo y no saben relacionarse como seres humanos. “Nadie es perfecto, pero todos son amados por Dios”.

Como tercera y última sorpresa, monseñor Patrón Wong señaló que el bebé viene acompañado de una gran luz que da paz. “Pensemos en los momentos más oscuros, esa luz ilumina; pensemos en los momentos más dolorosos de este año, esta paz nos calma”.

Dijo que hay personas muy queridas que se han adelantado con el Padre que están con la luz, con Jesús, y que están viviendo la paz plena. Por eso, añadió, en todas las navidades, en el corazón y el recuerdo vivo aparecen aquellas personas que no están físicamente presentes.

Concluyó que “el Niño Dios da sentido a lo ordinario de nuestra vida, nos abraza y nos sonríe, y nos da luz y paz”.

Monseñor Patrón Wong también ofició misa en el asilo Celarain, donde señaló que si uno quiere descubrir quién lo ama, que lo descubra en su familia.

Ayer, el prelado presidió la eucaristía en la iglesia de San Juan Bautista de Motul— Jorge Iván Canul Ek

 

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