Sergio Gallardo García

Historias entrecruzadas

El 14 de mayo de 1905, 1,014 coreanos llegaron a Yucatán para trabajar en las haciendas henequeneras, los cuales ya no pudieron regresar a su país de origen.

Ese suceso histórico, que en la entidad está documentada pero que no se conocía en Corea, motivó que Chaimun Lee, profesor del Instituto para la Investigación de las Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Kyungpook en Corea del Sur, viniera a México a investigar más del hecho.

El profesor Lee, quien desde hace veinte años estudia la diáspora coreana, llegó al país el pasado sábado 1. Primero estuvo en Ciudad de México, donde se entrevistó con algunos descendientes de coreanos, y el día 8 arribó a Yucatán para hacer lo propio.

A la capital yucateca llegó acompañado de los maestros Alfredo Romero Castilla, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, y Sergio Gallardo García. También visitó Campeche, antes de volar de nuevo a Corea del Sur, cuyo vuelo es hoy.

En entrevista con el Diario, el profesor Lee destacó que México fue el primer país de Latinoamérica al que llegaron los coreanos, por lo que pretende investigar cómo fue esa experiencia a través de entrevistas a los descendientes de aquellos coreanos que trabajaban en las haciendas henequeneras.

Su interés es plasmar dichas historias en libros y artículos para que se conozca esa parte de la historia que a pesar que ha sido plasmada en algunos trabajos académicos, aún es desconocida por la población coreana. De hecho, dijo, su gobierno está interesado en la investigación para que haya un archivo que cuente la historia de los coreanos en México.

Lee, quien ha buscado historia de migrantes coreanos en Kazajistán, Rusia, Japón, Estados Unidos y América Latina, mencionó que el caso de los coreanos que llegaron a México es similar a los que fueron a Asia Central.

“Los coreanos soviéticos y los coreanos mexicanos lograron integrarse a la sociedad a la que llegaron mejor que cualquier otra diáspora. Ambas comunidades rápidamente olvidaron la lengua nativa: el coreano. Ambos tienen prácticas y tradiciones culturales, pero las que tuvieron mayor permanencia fue la comida”.

En 1909, al término del contrato de trabajo en las haciendas, los coreanos se quedaron en México porque ya no tenían una relación con Corea y, prácticamente estuvieron aislados 60 y 70 años cuando se reanudaron las relaciones diplomáticas entre México y Corea.

De hecho —agregó— muchos se habían casado con mayas. “En Asia Central los coreanos siempre trataban de casarse entre coreanos, pero aquí hubo matrimonios entre mayas y coreanos rápidamente; eso hace interesante esta migración”.

Sin embargo, estos coreanos jugaron un papel importante en la independencia de Corea, pues enviaban dinero al gobierno provisional de Corea que luchaba contra el imperio japonés. “Ahora el gobierno de Corea del Sur está haciendo grandes esfuerzos por condecorar a los descendientes de estas familias que participaron en este movimiento de independencia como reconocimiento a su gran labor”.

El maestro Romero Castilla señaló que la migración coreana de 1905 sucedió en un momento muy difícil en la historia de Corea pues Japón pretendía convertirla en una colonia. “Eso genera condiciones de vida muy infaustas para la sociedad coreana y eso motivó que los primeros vayan a la parte del norte de lo que luego fue la Unión Soviética, y también que fueran a China. Luego los intereses de ciertos empresarios estadounidense que quisieron llevar mano de obra coreana a Hawaii a trabajar en los cañaverales. Esa es la coyuntura que hace que los primeros inmigrantes decidan venir a México, aunque en realidad no sabían que venían a México, tenían la idea que iban a Estados Unidos”.

Estos primeros coreanos no eran pobres ni campesinos y venir trabajar el henequén para ellos fue una prueba de fuego pues no estaban acostumbrados al trabajo del campo.

Sergio Gallardo García señaló que la riqueza cultural del país no solo se basa diversidad indígena y el mestizaje sino que también en arribos migratorios menores. “En estos días, en esta época de gran racismo, como podemos con Donald Trump o Jair Bolsonaro en Brasil, no solo hay que ser no racistas sino antirracistas, es decir, que nuestro, trabaje a ayudar eliminar la discriminación y el racismo, y hacer este tipo de investigaciones nos ayuda a entender y comprender la historia de dónde venimos”.

Actualmente en México viven alrededor de 11 millones de descendientes de coreanos, pero que no todos son del grupo que llegó en 1905, pues hubo otro grupo de inmigrantes que llegó a México a partir de 1960. “Muchos querían ir a Estados Unidos, pero como era complicado por las leyes migratorias, muchos decidieron llegar a México y de allí ir a Estados Unidos”, señaló el maestro Lee.— Jorge Iván Canul Ek

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