Salud y Vida

Yeusví Maley Flores Cazola(*)

Hace años me la pasaba añorando ataviarme con el estetoscopio, ese pequeño objeto que se gana a base de perseverancia y esfuerzo.

Hubo otra época en la que me visualizaba portando una pijama quirúrgica y caminando erguida con orgullo.

Hoy día, en tiempos de esta pandemia mundial, escondo estos objetos; portarlos es equivalente a colocarse una letra escarlata o dibujarse una diana lista para recibir las estocadas.

Por la calle observo un ejército de doctores de juguete, que armados con un cubre bocas se adjudican la autoridad moral de emitir juicios médicos; nadie se ha tomado el tiempo de construir su armadura con evidencia científica.

Desfilan con la nariz descubierta o con el cubrebocas empapado en una mezcla de sudor y de saliva, y se esmeran en acomodarlo cada cinco minutos.

Por supuesto no viene acompañado de unos lentes protectores, porque nadie se ha molestado en investigarlo; y confieso que no seré yo quien los aconseje; sus desplantes me han hecho decidir dejar pasar ese y otros grandes detalles.

Por las mañanas debo alistar no solo mi secretamente amado uniforme y estetoscopio, también mi traje protector; esa careta que fue un obsequio de quien me ama y por lo tanto me cuida; ese cubre bocas especial que yo sí necesito y por el que pagué una fortuna gracias a las compras de pánico de gente que desconoce los protocolos para usarlos, pero que igualmente los modela como si estuviera en las grandes pasarelas de París o Nueva York.

Dicen por ahí que los detalles le dan sentido a la vida, y es hoy cuando esa frase adquiere más significado que nunca porque aquel que utiliza de esos cubrebocas sencillitos debería saber que requiere cambiarse cada hora o si éste se moja.

Y bueno, evidentemente a los 41 grados todos morimos de calor, exceptuando al famoso Covid-19, que se burla en silencio de los inservibles cubrebocas que porta el ejército de juguete y aprovecha ese continuo acomodo de los mismos para colarse en búsqueda de su nueva víctima que de una manera irónica, le ha dejado al descubierto su objetivo preferido.

Las reinas y reyes de la pasarela del asfalto constituyen un regimiento aparte; lucen mascarillas N-95 exhibiendo una falta de respeto al gremio médico al que envían a luchar sin armamento, pero al que se atreven a agredir haciendo uso de todos los tipos de lenguaje.

Hoy te pido que reflexiones: el mundo entero está en guerra y la pérdida de más de dos millones de los nuestros nos debe dejar en claro que no vamos ganando; que nuestra inconsciencia, pánico e indiferencia nos ha llevado a servirnos en bandeja de plata ante nuestro enemigo.

Te pido conciencia para ti y tu salud al hacer uso correcto de mascarillas de tela, que cubran tu nariz y boca y que sean lavadas inmediatamente al llegar a tu hogar. Que el lavado de manos sea una constante en tu día y que las normas de higiene pasen a ser una prioridad absoluta en tu familia.

Aunque pensándolo mejor te pido que te quedes en casa, si no sales no requieres ningún armamento y podrás mantenerte seguro es un espacio limpio.

Por último, te imploro respeto; respeto por gente que es igual a ti, pero que eligió una profesión igualmente importante que la tuya, pero distinta. Que al igual que tú, teme por la seguridad de su familia; que despierta estresado y con miedo como tú, pero que a diferencia de ti; hoy día no tiene opción de quedarse en casa y que gracias a ti, ha decidido obviar los pequeños grandes detalles de los tiempos de pandemia.

Facebook, YouTube, Instagram y Twitter @DraYeusviFlores; página web www.drayeus.com dra yeusviflores@gmail.com

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán