Capta Christian Rasmussen el arte de esta práctica
Documentar el arte urbano de tiempos pasados y presentes, así como mostrar la calidad de los trabajos que se realizan, es uno de los fines que persigue Christian Rasmussen con el libro “Pintando las paredes de Yucatán”, el cual se presentará mañana miércoles.
La presentación se transmitirá a las 18 horas en la página de Facebook Mérida es Cultura.
Ana Balam y Arnold Cruz “Tator”, artistas urbanos, participarán en la transmisión junto con el autor.
Rasmussen, antropólogo de profesión, es originario de Dinamarca y tiene más de 40 años viviendo en Yucatán. Explica que como parte de su trabajo viaja mucho por el territorio yucateco y acostumbra tomar fotografías.
Recuerda que hace muchos años acudió a unas ruinas en Campeche, donde pudo ver grafitis hechos por los mayas antes de la colonización, y trabajando en el INAH visitó una iglesia en Dzidzantún, en la que una de las paredes tenía pintados barcos con calaveras que habían hecho piratas.
Destaca que esas experiencias que vivió son muestra de que el grafiti ha existido todo el tiempo, y quiso documentar esta manifestación de arte urbano en Yucatán.
Ha mejorado
En el libro “Pintando las paredes de Yucatán” hay más de 200 fotografías de grafitis, la mayoría de Mérida, pero también de otros municipios de la entidad, que ha tomado en diez años. Christian considera que poco a poco el grafiti de la ciudad ha mejorado en calidad.
Detalla que el libro contiene no sólo grafitis de artistas urbanos, sino también anuncios, mensajes del gobierno y hasta propaganda política que se pinta en los muros cuando hay procesos electorales.
Entre las imágenes se puede ver, por ejemplo, los grafitis frente al estadio “Salvador Alvarado”# con motivo del 200 aniversario de la Independencia de México y el 100o. aniversario de la Revolución, los del muro del aeropuerto , en la avenida 128 por la Central de Abastos, o los que promovió el Ayuntamiento hace años en Xcalachén.
Christian afirma que muchos de los grafitis son de gran calidad y deberían estar en un museo, aunque no es el fin del grafiti. Resalta que se trata de obras efímeras, expuestas a la intemperie, por lo que su tiempo de vida es de dos o cuatro años.
De ahí que decidió documentar este arte, de cuyos autores no se sabe quienes son en su mayoría, pues firman con seudónimos. Por ello pide a quienes lean el libro si reconocen el trabajo de algún artista le hagan saber el nombre, para actualizar el trabajo, mediante un correo a sipken@gmail.com
El libro cuenta con introducciones de Gabriel Ramírez Aznar y Jorge Cortés.— Iris Ceballos Alvarado
