Editorial

Salud y Vida

Yeusví Maley Flores Cazola (*)

Una pregunta bastante recurrente en la consulta es “Doctor, ¿es normal?”, refiriéndose desde el estado clínico hasta resultados de laboratorios. Como seres humanos nos aterra alejarnos del rango de lo estadísticamente significativo y caemos en la trampa de buscar encajar en todos los aspectos de nuestra vida.

Ayer, mientras disfrutaba de mis 10 minutos autoimpuestos en una red social, me encontré con una hermosa joven que no debe pesar más de 35 kilogramos; mi tristeza fue encontrar que junto al ícono de corazones estaba el número 42k.

De manera frenética mi cerebro buscaba respuestas y se sumergió en los comentarios para encontrar que muchas mujeres de diferentes edades y un sinfín de personas, enviaban mensajes relativos a su belleza; finalmente leí un comentario: “No normalicemos su apariencia”.

Era más que evidente que detrás de esa joven con sonrisa cautivadora, las garras de los trastornos alimenticios afloraban bajo cada estructura ósea que mis ojos eran capaces de percibir.

En México al año se presentan 20 mil casos nuevos de anorexia y bulimia. El 90% de quienes padecen estos trastornos son mujeres, el resto son hombres.

Si a estas cifras le añadimos el componente importante de aceptación que generan las redes sociales, vale la pena preguntarnos: “¿Somos nosotros como sociedad quienes normalizamos apariencias a costa de la salud de nuestros jóvenes?”. El mensaje constante para este grupo vulnerable, cuya personalidad, autopercepción y autoestima se halla en construcción, es que el éxito solo se alcanza siendo delgados.

La delgadez extrema y la belleza son, al parecer, esenciales para que una persona triunfe, sea aceptada y exitosa en nuestra sociedad.

Cada día es más común recibir en la consulta a mujeres hermosas preocupadas por la apariencia y a jovencitas acompañadas de sus madres porque las ven muy delgadas, siendo complicado transmitirles que es precisamente el índice de masa corporal tan bajo que presentan lo que ha hecho que pierdan el cabello, que se le agriete la piel, que se sienta cansada, presente gastritis, frío constante o inclusive el motivo por el cual su menstruación no se haya presentado en varios meses.

Como sociedad emprendemos una guerra silenciosa contra nosotros mismos, bombardeando constantemente con estereotipos de belleza cuyo peso corporal apenas alcanza los límites de aceptación mínimos para funcionar correctamente, pero que irónicamente se jactan de ser saludables.

Mensajes ambiguos que rodean a una juventud en desarrollo y cuya identidad personal se construye en un mundo ficticio, que solo se asemeja al más complejo ataque autoinmune.

Claridad y certeza absoluta me avalan para manifestar que no soy nadie capaz de catalogar la normalidad; sin embargo, sí tengo la preparación suficiente para emitir un llamado social basado en la preocupación del bienestar físico y mental de un grupo social vulnerable que, con tristeza, suma filas en busca de ideales ficticios, destinados a apagar la verdadera belleza de su ser.

Por favor, no normalicemos lo poco saludable.

Facebook, YouTube, Instagram y Twitter @DraYeusviFlores drayeusviflores@gmail.com. Página web: www.drayeus.com

 

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