Dedica su vida a la protección de los polinizadores
Lei Reemers, quien gestiona “Bij-ZZZaak” en en Nederweert, un municipio de 17,000 habitantes, en la provincia de Limburgo (Holanda), se dedicaba a la carpintería. Sin embargo, hace unos años, después de ser “diagnosticado con la enfermedad de Parkinson”, tuvo que abandonar su taller, y tras un año de investigación sobre la desaparición de las abejas, decidió dedicarse “a su cuidado en el jardín polinizador”.
Reemers, padre de tres hijos, quien gracias a una intervención quirúrgica logró controlar su enfermedad, señaló que esta situación le permitió estar en un “estrecho contacto con la naturaleza y sus ritmos” y explicar su labor a las personas, algo que “le ayuda mucho”.
“Es necesario parar y empezar de nuevo. Hay que ir al ritmo de la naturaleza, hay que parar este ritmo de crecimiento actual”, mencionó este defensor del “Slow movement”, movimiento que promueve ir con el ritmo natural.
No obstante, subrayó que lo que más le satisface es que al jardín llega gente de todas las edades, y familias con niños pequeños, y algunos “afirman haber aprendido más en 15 minutos de charla sobre las abejas que en toda la vida escolar”.
Crea conciencia
La labor del jardín polinizador “Bij-ZZZaak” (en la que colaboran seis voluntarios) y la de Reemers por dar a conocer la importancia de los polinizadores está también en los centros educativos de Neederwert y de localidades colindantes, donde imparte charlas explicativas e instala “casas para insectos y abejas”, para que “los niños aprendan de cerca cómo funcionan”.
Reemers no solo pretende la protección de los polinizadores, abejas, abejorrros y mariposas, sino también mejorar la calidad de vida de los vecinos y ayudar a otros a crear espacios como el jardín que gestiona, afirmó.
