Las personas saludan al padre José Gilberto Pérez Ceh

La Virgen “pasea” por varias calles en una caravana

Las fiestas de la Virgen de Guadalupe en el templo dedicado a la madre de Dios bajo esta advocación en San Cristóbal concluyeron ayer con una caravana y la subida de la venerada imagen.

La caravana con la Virgen de Guadalupe fue realizada por las calles del centro de la ciudad para llevar la presencia de la madre de Dios a las personas durante la pandemia del Covid-19.

La imagen fue llevada sobre una camioneta decorada. Detrás de ésta avanzaron tres vehículos y el padre José Gilberto Pérez Ceh, párroco del santuario guadalupano.

La actividad incluyó el rezo del rosario y cantos entonados en la serenata a la Virgen de Guadalupe.

La caravana fue esperada por varias personas que sabían de la actividad, que por primera vez se realiza debido a la pandemia para que la Virgen “vaya” a las personas y éstas no acudan al templo para evitar contagios del nuevo coronavirus.

Las personas se pusieron a los pies de la Virgen al paso de la imagen, a la que rezaron, pidieron y encomendaron a sus seres queridos. Algunos donaron productos para las despensas que el templo distribuye.

Balance positivo

El padre José Gilberto Pérez Ceh informó que los festejos guadalupanos concluyeron con un balance positivo en el que las personas obedecieron a la solicitud de celebrar a la Madre de Dios en casa.

Indicó que la caravana sirvió para acercar la presencia de la Virgen de Guadalupe, ya que el templo estuvo cerrado los pasados días 11 y 12. “La caravana con vehículos se hizo este año para evitar que la gente salga de su casa”.

Durante las celebraciones guadalupanas, las transmisiones en la cuenta de Facebook del santuario tuvieron un buen alcance: la serenata realizada el 11 de diciembre fue vista por 680 personas y fue compartida unas 500 veces. “Fue la actividad más vista en las transmisiones”.

El sacerdote comentó que también muchas personas vieron las misas. “Hay que reconocer y valorar la obediencia de la gente, tomaron la decisión de quedarse en casa durante estas fechas”.

Sin embargo, algunos antorchistas de diferentes lugares o parroquias sí pasaron cerca del santuario. pero no fueron muchos. “Entre el día 11 por la tarde y el 12 hasta el mediodía pasaron de 10 a 15 personas”, calculó el párroco.

Consideró que la presencia policíaca ayudó a que la gente no se amontonara entorno a la iglesia.

“Esta situación nos ha servido mucho para valorar la devoción y el amor a la Virgen de Guadalupe: otras veces a lo mejor asisten a la misa y luego participan en el relajo ‘de aquí y allá’; pero ahora lo vivieron con la familia; fue un momento de encuentro, pero también de añoranza a esos espacios donde compartían con mucha gente pero ahora se vivió mejor”.

El sacerdote resaltó que la gente, aunque no estuvo de manera presencial, sí manifestó a través del internet su afecto a la Virgen de Guadalupe “y eso hace ver cómo las personas tienen capacidad de adaptarse”.

Con la actividad de ayer concluyeron las fiestas guadalupanas.— Claudia Ivonne Sierra Medina

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