Cuatro yucatecos expertos en crear tramas imaginan la conclusión que tendría 2020 si sus acontecimientos fueran los de una obra literaria
Una pandemia, huracanes que golpearon más de una vez una misma región, volcanes que se activaron, líderes mundiales que se comportaron como niños…
Los acontecimientos de 2020, con sus dosis de tristeza, ansiedad, incredulidad y miedo, bien podrían servir de trama a una novela, obra de teatro, película o cuento apocalípticos. Y si así fuera, escritores yucatecos saben qué final le darían.
Tomando de ejemplo un ejercicio reciente de “The Washington Post”, el Diario le preguntó a cuatro autores cómo rematarían la historia si lo sucedido este año fuera el argumento de una de sus obras de ficción. Esto es lo que imaginan:
Melba Alfaro
Autora de novela, cuento, poesía, teatro y ensayo. Presidenta del Colectivo de Artistas Independientes en Yucatán e integrante del Centro Yucateco de Escritores, Letras en Rebeldía, Escenario Magazine y el sello editorial El Gato bajo la Lluvia
“Si yo escribiera esa novela pondría toda la tristeza del mundo, toda el hambre, todas las carencias en cuanto a economía, creencias políticas, fe y sentido de la verdad. Aunque el final sería apocalíptico, pondría una semilla de esperanza porque la esperanza es lo que nos va a mantener firmes: la esperanza de abrazar al hijo, al nieto; la de las mujeres embarazadas de darle un futuro a sus hijos. El ser humano es impresionante, puede destruir en un segundo y levantarse después de una devastación, una pandemia”.
“Este 2020 ha sido dolorosísimo, incluso tenebroso, porque no solo son las muertes, las enfermedades, sino no saber, las sombras de la verdad”.
“Esto de las enfermedades, el abuso de poder, la manipulación de datos, que no haya medicinas ni contacto físico se ha dado repetidamente a través de la Historia. Estas cosas ocurren porque las ciudades se levantan y destruyen, no solo por las fuerzas de la naturaleza, sino también por las fuerzas de la ambición y eso es terrorífico”.
“Ninguna historia sería atrayente si no hubiera un malo y, desafortunadamente, los malos son eternos. Por eso uno tiene que renovarse a finales de año y decidir quiénes van a estar a nuestro lado para que en los próximos 365 días seamos felices. Uno cree que ser feliz es serlo 24 horas; no, la felicidad es un instante que te llena 24 horas”.
Roberto Azcorra
Narrador. Relatos suyos forman parte de antologías como “La otredad”, “Nuevas voces en el laberinto” y “Sureste, antología de cuento contemporáneo de la Península”. Es coautor de la antología de literatura contemporánea yucateca “Litoral del relámpago” y el libro de cuentos “Disparados a la luna”. Imparte talleres, en especial de cuento y literatura negra
“Los casos empiezan a repuntar, los médicos están muy ocupados, los hospitales se llenan rápidamente porque hay contagios exponenciales… Las vacunas llegan a México para el personal médico pero no es muy útil ponérselas con todos ellos atendiendo el exceso de contagios. El 25 de diciembre sale un anuncio en los medios de comunicación diciendo que va a haber un cierre total de la ciudad durante una semana, cero actividad en todos lados, un toque de queda como de guerra, para que en 2021 comience el proceso de vacunación”.
“Una semana están todos encerrados sin que nadie vea las noticias, enterándose por otros medios, y con las calles patrulladas por los militares y la Guardia Nacional. Pero se empieza a rumorar que es un golpe de Estado disfrazado. Así termina, todos diciendo: ¿De verdad es por la vacuna o es un golpe de Estado y estamos encerrados aquí sin defender el país?”.
“Hace 10 años escribí un cuento (‘Relato de un exilio’) que es exactamente lo que estamos viviendo: una pandemia por la cual todos se encierran. La realidad que estamos viviendo es mucho más impactante de lo que podemos imaginar. Demasiadas cosas han pasado y las hemos visto en muchos tipos de películas, nada más que las películas nos dan la tranquilidad de que algo se va a solucionar, puedes sufrir 110 minutos porque sabes que en los últimos 10 al menos va a haber un final. Nuestra realidad no es así, empieza y luego se complica más y se complica más y se complica más…”.
“No hay final feliz en esto. Es un final natural, no como una película de acción o novela de suspenso, que a final de cuentas todo se soluciona y entiende”.
“Relato de un exilio” se puede leer en https://robertoazcorracamara.wordpress.com/2020/ 12/22/relato-de-un-exilio.
María José Pasos Solís
Dramaturga. Autora, entre otras obras de teatro, de “Tulum Tulum”, “Máquina Mundo-L”, “Currículim Vitae, instrucciones para armar”, “Feroz” y “Guerra”
“Si este año fuese una obra de teatro el final tendría que ser abierto, no uno en el que todos supiéramos cómo termina la historia: si acaba bien, si acaba mal, si los protagonistas se quedan juntos, si mueren. Tendría un final de encrucijada en el que los protagonistas tuvieran que tomar una decisión, pero esa decisión no se comunica al público”.
“Como espectadores tendríamos que salir con la duda y darnos cuenta que nosotros somos los que tenemos la última decisión en las manos. Esta encrucijada es lo que estamos viviendo, una encrucijada en la que hemos tenido que cambiar nuestros hábitos de vida y reflexionar sobre cómo nos han conducido al lugar donde estamos y a este año tan convulso”.
“En mi final dejaría también un espacio a la esperanza, que llega de saber que nuestro futuro lo construimos entre todos, que no hay nada escrito sino que somos nosotros los que estamos decidiendo paso a paso nuestro futuro”.
“Si el 2020 lo hubiera leído en una obra de ficción sentiría que el argumento está demasiado forzado, pensaría que no pueden pasar tantas cosas en la historia: o es una pandemia o son huracanes o es la elección de, digámoslo así, un tirano..; diría que todas estas cosas juntas en una misma historia no tienen sentido narrativo ni dramático”.
Fernando de la Cruz
Narrador y poeta. Ha recibido premios como el Internacional de Poesía Ciudad de Mérida 2019, Estatal de Literatura para Niños “Elvia Rodríguez Cirerol” 2015 y Peninsular de Poesía “José Díaz Bolio” 2011
“Cualquier narrador puede hacer de su novela o cuento una tragedia o comedia, comedia en el sentido más clásico, no necesariamente de risa sino de final feliz. Yo haría de esta novela una comedia, por supuesto que le pondría un final feliz para la humanidad: que la dichosa vacuna sea efectiva, que logren modificarla de manera que no le cause reacciones alérgicas a nadie y que se pueda aplicar sin costo para la población”.
“Pensando en un segundo borrador, matizo ese final: que la humanidad aprenda que la cuestión ambientalista no es nada más para quienes hacen activismo, es una cuestión en la que nos va la vida a todos y a todas en este planeta. A partir de esto aprendemos que es importante que las escuelas públicas tengan agua en los baños, jabón y papel, porque me late que el capítulo final nos toca la vuelta a la realidad de vendedores ambulantes cobrando y sirviendo con las manos cochinas, como sigo viendo en plena pandemia”.
“Le podemos dar un sentido cómico, pero con mucho cuidado, porque mucha gente ya falleció de Covid. Pero no dejo de pensar que es mejor reír que llorar”.
“Desde muchas perspectivas le podemos dar un final para bien de la humanidad. Desde la perspectiva del héroe, es la vuelta a la normalidad con el héroe diferente, que aprendió de las adversidades, y espero que ese héroe sea toda la humanidad. Esta historia del Covid ya tuvo muchos giros inesperados, muy desafortunados”.— Valentina Boeta Madera
“La realidad que estamos viviendo es mucho más impactante de lo que podemos imaginar. Demasiadas cosas han pasado” —Roberto Azcorra
