Las iglesias tienen sus canastas para recibir la ofrenda
Con la pandemia del Covid-19 y las medidas sanitarias que se emitieron para evitar la propagación del coronavirus, las celebraciones eucarísticas católicas tuvieron modificaciones y una de éstas fue pasar la colecta de las ofrendas al final de la misa con alcancías o canastas.
La economía de las iglesias recibió un fuerte impacto durante el tiempo en que se mantuvieron cerradas por la pandemia y desde su apertura en septiembre pasado no han logrado mejorar sus ingresos para solventar sus servicios básicos, las nóminas o la atención a los sacerdotes mayores enfermos.
Antes de la pandemia, al momento de la colecta algunos ministros pasaban entre las bancas con canastas para recibir las ofrendas de los feligreses.
El padre Cristian Uicab Tzab, párroco de María Inmaculada, explicó que la omisión de la colecta y la colocación de las alcancías ha variado en algunas iglesias “porque como la gente no está acostumbrada a esto, ha disminuido un poco la participación en la ofrenda”.
Sin embargo, algunas parroquias optaron por regresar a hacer la colecta de las ofrendas, pero ofreciendo gel antibacterial a las personas después de tocar el dinero.
En la parroquia María Inmaculada se hace una colecta después de la comunión, la cual también cambió debido a las medidas sanitarias: ahora las personas reciben la hostia en sus manos.
Por su parte, el padre Jorge Martínez Ruz, vocero de la Arquidiócesis de Yucatán, dijo que la colecta se pasó al final de la misa y aunque consideró que las personas sí han apoyado, no alcanzan a recaudar lo que recibían antes de la pandemia. También hay personas que envían su ofrenda a las iglesias con sus familiares.
Expuso que en todas las iglesias hay canastas para recibir el aporte de la gente al final de la misa.
“Esta medida se hizo para que la gente que va a comulgar recibiendo la hostia en la mano no agarre el dinero antes de la comunión; por eso la colecta es después de la comunión”, indicó el padre Jorge Martínez, quien agregó que antes de la pandemia, la colecta se efectuaba antes de la comunión por lo que las personas agarraban el dinero, que en la actualidad puede ser vehículo de contagio del coronavirus.
Los sacerdotes recordaron otras modificaciones en las celebraciones eucarísticas como la omisión del saludo de la paz con las manos y a cambio se sugirió una pequeña reverencia o un contacto visual con las personas; además los feligreses se sientan distanciados y deben usar cubrebocas obligatoriamente. También se dejó de repartir las hojas con las lecturas de las misas.— Claudia Ivonne Sierra Medina
