De comérselos en ceremonias a ser comidos por ellos
“Hay perros naturales de la tierra que no tienen ni pelo ninguno, que no ladran, que tienen los dientes raros y agudos, las orejas pequeñas, tiesas y levantadas. A estos engordan los indios para comer y los tienen en gran regalo”. Relación de Mérida de 1579 de Martín de Palomar y Gaspar Antonio Chí.
En la cápsula “Miradas en el tiempo” de ProHispen, Laura Elena Rosado nos habla del amigo de muchos de yucatecos: el perro.
“Los mayas no tuvieron ningún mamífero doméstico más que el perro, el cual tenía una gran importancia religiosa, ya que consideraban que estos animales conocen los caminos en la oscuridad y pueden ver a los espíritus, además, por ser el compañero del hombre va con él, hasta el más allá.
“Es por eso que se han hallado en el área maya diversos enterramientos acompañados de restos de animales, destacándose el perro; también este animal está vinculado simbólicamente con el fuego y el Sol, varias imágenes en los códices los representan con antorchas.
“Respecto a la descripción de los perros naturales de la Península, Diego de Landa nos reafirma en su ‘Relación de las cosas de Yucatán’, lo siguiente: ‘los perros, los cuales no saben ladrar ni hacer a los hombres, a la caza sí que encaraman las codornices y otras aves, y siguen mucho los venados y algunos son grandes rastreadores. Son pequeños y comíanle los indios por fiesta, dicen que tenía muy buen sabor. Es verdad que algunos cebaban y se los comían, pero no como una comida habitual sino como una comida ritual’. En los códices aparece asociado con el sacrificio humano, de lo que se deduce que los perros que se comían eran los que se sacrificaban en las ceremonias.
“En la Península solo había dos clases de perros: unos lampiños a quienes llamaban bil o kik bil, y otros peludos, pero de pelo corto que llamaban dzoom pek. Estos últimos eran similares a los conocidos como techichi de los toltecas, de baja estatura y rechonchos, de los cuales tenemos referencias en imágenes, tanto en figurillas de cerámica como en dibujo de los códices. Estas especies se extinguieron, pero tanto el dzoom como el techichi son considerados los ancestros de los hoy conocidos como la raza de perros Chihuahua.
“A diferencia de los animales que como dice Landa no sabían ladrar ni hacer mal a los hombres, los perros que trajeron los españoles eran feroces y entrenados para cazar y matarLos alanos españoles originarios de la península Ibérica son una cruza de dogos y lebrelis. En mi libro “Llévanos en tu sabucán” expongo el temor que causaron en toda América y su utilización como arma de guerra, amaestrados para perseguir y morder naturales, su debut fue en las batallas de Bartolomé Colón, con los indios caribes, donde se empleó veinte de esos bravos animales. En el caso específico de la península de Yucatán, se sabe que Francisco de Montejo conocido como El Sobrino, tenía dos ejemplares a quienes llamaban gandules, que le fueron, para los fines que perseguía, de gran utilidad. Sin embargo, en donde se considera que los perros se manejaron con gran crueldad contra los mayas fue en la conquista de Uaymil Chactemal, en donde los Pacheco los entrenaron y tan pronto olían a un indígena se abalanzaban sobre él, lo mataban y lo comían, y tristemente a muchos los aperreaban, término que significaba que se lo daban a comer a los perros.
Llegó a ser tan grande el temor a los perros españoles, que con solo escuchar sus ladridos, los mayas huían despavoridos, por lo que fueron muchas las solicitudes para que se terminara esa tortura en todo Mesoamérica. “En las crónicas de Chac Xulub Chen del cacique Nakuk Pech, se menciona la visita a la zona maya, en 1553, del oidor Tomás López, anotando con gran pesar “A saber, vino de Castilla y llegó como mensajero de nuestro gran príncipe y rey, el que reina en Castilla, a protegernos de las manos de los españoles y puso término a que nos quemaran los españoles, y puso término a que nos mordieran los perros”. En realidad, pasaron muchos años más para que se pusiera término a esta práctica, pero lo que sí sucedió es que los perros españoles y nativos se empezaran a cruzar, dando lugar a varias razas de perros mestizos que hoy no son habituales”.
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Titulo segundo titulo
Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam
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