Razonando nuestra fe
Emmanuel Sherwell Cabello(*)
Qué difícil se nos hace comprender la sencillez de las palabras de Jesús. Si de nosotros brota la luz, somos luz; si en nosotros solo hay oscuridad, somos oscuridad. Nuestro corazón es la fuente de la libertad o de la condena, de la pureza o de la impureza.
Que no germine en nosotros el autoengaño, las malas intenciones, las inmoralidades sexuales, los robos, los asesinatos, los adulterios, la avaricia, la maldad, la falsedad, el desenfreno, la envidia, la blasfemia, el orgullo y la estupidez.
Nuestra cercanía a Dios no es un asunto intimista, mucho menos convenenciero; la cercanía a Dios es algo que solo se consigue a través de un corazón abierto que busca vivir en esa amistad con Dios, que es el modo de transformar los “corazones de piedra” en “corazones de carne” (cfr. Ez 36, 26), haciendo la vida terrena más honesta y en comunidad, para darse a los demás.
Danos, Señor, un corazón puro y un espíritu puro. Que no germine en nosotros el autoengaño.
Seminarista católico.
