“Todo en honor de Jesús, pero por medio de María. Todo por María, para llevar hacia Jesús”, decía San Marcelino Champagnat, fundador de los Hermanos Maristas.
Mañana domingo 6 de junio es la fiesta de San Marcelino Champagnat, aunque hoy, por el huso horario, ya se conmemoró en el Viejo Continente.
Festejo en Roma
Por la celebración de San Marcelino Champagnat, el hermano Ernesto Sánchez Barba, superior general del Instituto, invita a los maristas de Champagnat a “mirar más allá”.
El hermano Sánchez analiza la situación actual, subrayando las limitaciones impuestas por la pandemia, e invita a reflejarse en el ejemplo del fundador de la congregación católica, que “tuvo una mirada capaz de visualizar un horizonte mucho más allá de sus propios confines y limitaciones.”

¡Feliz celebración!
“Con Marcelino, animémonos a mirar más allá, y busquemos responder con la misma ilusión e intuición que él respondió en sus días. Contamos con la misma iluminación y fuerza que tuvo él. María, la Buena Madre, continúa inspirándonos y acompañándonos en este caminar”, indicó el hermano Sánchez Barba.
Mañana domingo, 6 de junio se celebra la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo en muchas partes del mundo (en algunas se celebra el jueves 3).
Herederos de amor y devoción
“Somos herederos del gran amor y devoción que Marcelino vivió por la Eucaristía. Inspirado por María, fue evidente la centralidad de Jesús en su vida. Alrededor de esta solemnidad, agradezcamos el don de nuestro Padre Fundador. ¡Feliz celebración del día Champagnat!”, apuntó el superior general de la congregación en un mensaje.
Invitado especial
Durante la fiesta de San Marcelino Champagnat, en la Casa General Internacional de los Hermanos Maristas en Roma, los religiosos hospedaron como invitado especial al secretario para los Seminarios de la Congregación para el Clero, el yucateco monseñor Jorge Carlos Patrón Wong.

Semblanza de San Marcelino Champagnat
San Marcelino nació en 1789 en una familia francesa y muy cristiana que pasó dificultades con la revolución. Su madre lo consagró a la Virgen y su tía le leía la vida de los santos.
El fundador de los Hermanos Maristas partió a la Casa del Padre el 6 de junio de 1840 con tan sólo 51 años de edad, después de padecer una gastritis aguda por mucho tiempo y un cáncer al estómago que le ocasionó la muerte. Su obra educativa se ha expandido en muchos países.
Fue canonizado en 1999 por San Juan Pablo II, quien enfatizó que “San Marcelino anunció el Evangelio con un corazón ardiente. Mostró sensibilidad a las necesidades espirituales y educativas de su época, especialmente a la ignorancia religiosa y al abandono que experimentaba particularmente la juventud”.
