Rápida evolución del esqueleto de los tetrápodos
El equipo de investigadores de la Universidad de Harvard, liderado por Tiago Simões, de cuyo trabajo hablamos en la nota de portada, estudió la rapidez con la que evolucionaron las distintas partes del cuerpo de los primeros tetrápodos —como el cráneo, las mandíbulas y las extremidades— y la fuerza de la selección natural que actuó sobre cada una de ellas.
Todas las partes del esqueleto de los tetrápodos estaban sometidas a una fuerte selección direccional para evolucionar a nuevos rasgos adaptativos, pero el cráneo y las mandíbulas lo hicieron más rápido que el resto del cuerpo, incluidas las extremidades.
“Esto sugiere —destacó— que los cambios en el cráneo tuvieron un papel más importante en las etapas iniciales de la transición de pez a tetrápodo que los cambios en el resto del esqueleto”.
La evolución de las extremidades hacia la vida en tierra “fue importante, pero sobre todo en una etapa posterior de la evolución de los tetrápodos, cuando se volvieron más terrestres”, señaló.
Por ejemplo, hubo innovaciones anatómicas en el cráneo relacionadas con la alimentación y la obtención de comida, lo que permitió una transición de un modo de captura de presas basado en la succión, como el de los peces, a una mordida.
“Estos cambios —comentó Simões— prepararon a los tetrápodos para buscar comida en tierra y para explorar nuevos recursos alimenticios que no estaban disponibles para sus parientes peces”.
Los investigadores también descubrieron que las rápidas tasas de evolución anatómica no estaban asociadas a las de la diversificación de las especies.
Mientras que hubo muchos cambios anatómicos en periodos cortos de tiempo geológico, generando altas tasas de evolución anatómica, el número de especies, en cambio, permaneció limitado y en números bajos durante mucho tiempo.
“Solo después de decenas de millones de años se diversificaron realmente y se convierten en un número mayor de especies”, finalizó el experto.
