El arzobispo de Yucatán

Con la presencia de 16 sacerdotes, dos diáconos y feligreses de Chelem y Progreso, el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, y el obispo auxiliar Pedro Mena Díaz presidieron la misa por el eterno descanso del alma del padre Alejandro Rubio Romero, quien fue párroco de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa y San Telmo.

El extinto sacerdote, que falleció víctima de Covid-19, tuvo a su cargo esa comunidad desde el 20 de febrero de 2018 hasta anteayer domingo, cuando falleció en una clínica en Mérida.

La urna con las cenizas del padre Alejandro, quien el 14 de diciembre cumpliría 40 años de ordenado, fueron colocadas en el altar principal de la Medalla Milagrosa. El padre Lorenzo Mex Jiménez, párroco de San Sebastián, colocó sobre la urna las vestimentas del párroco de Chelem.

El coro del mariachi Viva Mi Tierra armonizó la ceremonia eucarística e interpretó los cantos de inicio, cuando en procesión entraron los sacerdotes, diáconos, Obispo Auxiliar y Arzobispo.

Los feligreses no ocultaron su tristeza por el deceso de su párroco, al que a principios de septiembre pasado dejaron de ver, luego de que contrajera el coronavirus.

Al iniciar la ceremonia eucarística, monseñor Gustavo Rodríguez señaló que el sacerdote Alejandro Rubio “un día fue recibido por Jesucristo con el Bautismo quedando incorporado para siempre a Jesucristo, otro día por medio del sacramento del Orden Sacerdotal fue hecho signo e instrumento de Cristo, cabeza y pastor de la Iglesia, y desde entonces sus manos y su corazón han estado consagrados al ministerio sacerdotal”.

El obispo auxiliar Pedro Mena, quien pronunció la homilía, indicó que ponían el alma del padre Alejandro en manos del Señor y la Virgen de la Medalla Milagrosa, patrona de Chelem.

“El padre Alejandro Rubio sirvió a la iglesia que le fue encomendada, nos dejó recuerdos alegres y sentimientos encontrados, pero el Señor nos da esperanza por el ministerio del sacerdote que nos deja”, dijo.

“El padre Alejandro fue llamado para ser pastor y siervo del Señor, anunciar todo lo relacionado con Cristo, dar a conocer a Jesús, para llevar su apostolado”.

“‘Les deseo la gracia y la paz del señor’ serían las palabras del padre Alejandro; su enseñanza para todos los feligreses donde estuvo como pastor y siempre llevó las velas que son la luz de la procesión de la vida”.

La misa la concelebraron también el padre Óscar Cetina Vega, párroco de la Purisima Concepción y San José de Progreso, y los diáconos permanentes Víctor Valle y José Chan Díaz. Asistieron los padres Lorenzo Mex Jiménez, Miguel Pech Alonzo, titular del decanato seis; Jorge Carlos Menéndez Moguel, Ricardo Ordóñez López, Gilberto Castellanos Garzón, Francisco Mukul Domínguez, Raymundo Pérez Bojórquez, Óscar Viñas Olvera, Esteban Anaya Morales y Candelario Jiménez Jiménez, entre otros.

Rueda de prensa

En rueda de prensa realizada después de la misa, el Arzobispo informó que el padre Óscar Cetina Vega fungirá temporalmente como administrador de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa.

Asimismo, lamentó que el padre Juan Pablo Mex Caamal también esté internado a causa del Covid-19.

Explicó que no hay fecha para nombrar al nuevo párroco de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa y San Telmo, “porque no hay suficientes sacerdotes para hacer los cambios, así que por lo pronto, y por tiempo indefinido, el padre Óscar Cetina será el administrador parroquial, apoyado por el diácono permanente”.

Adelantó la próxima llegada a Yucatán de dos sacerdotes de Venezuela que han pedido realizar su ministerio en estas tierras, “uno de ellos podría ser designado para que esté en Chelem, eso se determinará cuando lleguen”.

La Arquidiócesis de Yucatán cuenta con 197 sacerdotes y 30 religiosos, “pero con el fallecimiento del padre Alejandro hay un sacerdote menos; a lo que se suma que el padre Juan Pablo Mex está ‘fuera de circulación’ internado por el coronavirus”, indicó el Arzobispo.

“Hay que cuidarse, seguir los protocolos sanitarios, usar el cubrebocas, mantener la sana distancia, pues el Covid-19 está latente”, recomendó el prelado.— GABINO TZEC VALLE

Pandemia: Presbiterio yucateco

La Arquidiócesis de Yucatán perdió otro sacerdote a causa del Covid-19.

Sacerdotes fallecidos

Con la muerte del presbítero Alejandro Rubio Romero ya suman cuatro fallecimientos de sacerdotes por Covid-19: Jesús Caballero Encalada (el 8 de febrero pasado), Marciano Agustín Josefa, misionero Servidor de la Palabra (23 de julio), y Carlos Ceballos García (17 de agosto).

Internado y en recuperación

El padre Jorge Martínez Ruz, vocero de la Arquidiócesis de Yucatán, informó que actualmente el presbítero Juan Pablo Mex Caamal, de la parroquia de Huhí, convalece de la enfermedad. “El padre Mex no ha sido dado de alta; no está intubado, está en recuperación y estable”, expuso.

Contagios en el presbiterio

En la Arquidiócesis se han contagiado más de dos decenas de sacerdotes: “En su mayoría han sido asintomáticos, algunos estuvieron más delicados pero siguieron adelante e ingresaron al hospital por precaución”, agregó.

Sacerdotes vacunados

Todos los sacerdotes de la Arquidiócesis han sido vacunados contra el Covid-19 y siguen las medidas sanitarias en las celebraciones eucarísticas.

Semáforo epidemiológico

Al cambiar el semáforo epidemiológico a color amarillo, las iglesias se llenan al 50% de capacidad, no ha habido aumento. “Gracias a Dios, la gente se ha habituado a las medidas sanitarias; sin embargo, hay personas que no quieren seguir el protocolo, no quieren sentarse donde se les indica o no quieren usar el cubrebocas, pero nosotros insistimos y a veces se enojan por eso”, compartió.

Sin bajar la guardia

El padre Jorge Martínez exhortó a la comunidad a seguir los protocolos sanitarios, ya que se acercan celebraciones significativas como el Janal Pixán. “Que la reapertura gradual que se ha dado no sea una oportunidad de descuido e imprudencia”.— Claudia Sierra Medina

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