Las fiestas decembrinas pueden ser causa de mucho estrés. Se aconseja pensar bien cómo se quieren celebrar

Tener empleo y salud después de dos años de pandemia podría considerarse razón más que suficiente para mostrarse contento en esta temporada, que por tradición se asocia a alegres fiestas.

Pero en algunas personas las sonrisas enmascaran sentimientos de tristeza, ansiedad y duelos no superados. Obligarse a asistir a reuniones para cumplir la norma social podría agudizar el estrés y la angustia, como recuerda la Fundación para la Salud Mental de la Gran Bretaña.

Por esa razón, el organismo sugiere acciones en diferentes ámbitos para que quienes recelan de las celebraciones decembrinas transiten por ellas sin afectar sus emociones:

Replanteamiento

La Fundación recomienda cambiar la perspectiva sobre las fiestas permitiéndose ser como mejor se siente uno, “bajando el volumen” a las críticas internas, celebrando la Navidad en la forma que a la persona le funciona hacerlo, y recordando que cada uno vale la pena.

Dentro de las fronteras

La Fundación para la Salud Mental aconseja asimismo fijar límites: balancear el sentido de obligación social y la necesidad de cuidado personal, confrontar la idea de que las cosas “deben” suceder en Navidad, permitirse responder con un “no”, pensar en cómo lograr el bienestar personal en Navidad y darle prioridad a este objetivo, y hacer saber a familiares y amigos que se necesita desconectar para sentirse tranquilo.

Cotidianidad

Hay actividades cotidianas que en esta temporada contribuyen al bienestar personal, como destinar unos minutos a uno mismo, meditar y mantener la rutina de cuidado individual, incluyendo hacer ejercicio, dormir bien y socializar.

Asimismo, se recomienda realizar tareas de beneficio colectivo, como apoyar proyectos altruistas, y proveerse de experiencias agradables que brinden felicidad.

Planeación

La Fundación para la Salud Mental sugiere pensar bien en la manera que se desea pasar la Navidad. Para ello, propone escribir lo que es verdaderamente importante para uno mismo, priorizar y abordar las tareas una por una, dejar espacio para lo inesperado y ser consciente de la forma en que la rutina individual va a cambiar en estas fechas.

El organismo indica que, si la celebración navideña en familia acostumbra ser desafiante para uno mismo, se puede planear algo con amigos o vecinos para después del festejo familiar. Y ya que la incertidumbre incrementa la ansiedad, no está de más tener un “plan b” en caso de que las condiciones del festejo cambien en el último momento.— V.B.M.

 

Hay actividades cotidianas que contribuyen al bienestar personal, como hacer ejercicio y socializar

 

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