Hola a todos! Espero que hayan celebrado la llegada de este nuevo año con moderación, y con esta cultura del “Guadalupe–Reyes” o “a beber que se acaba el mundo”, mucha gente no toma conciencia del daño que ocasiona la ingesta de alcohol en cantidades mayores a lo permitido.
Durante la época decembrina el consumo de tabaco y alcohol se dispara o incrementa en un 50% más que el resto del año, según reportes de la Universidad Autónoma de México, en su última encuesta anual, con esto también aumenta la incidencia de la veisalgia, comúnmente conocida como cruda o resaca; como bien sabemos, la cruda es el resultado de la intoxicación de bebidas alcohólicas en cantidades superiores; la resaca trae aparejada dolor de cabeza, mareo, náuseas, debilidad, sensibilidad al sonido y a la luz, latidos acelerados, irritabilidad y ansiedad.
Sin embargo, ¿estamos seguros de que solo es el resultado de beber más? Los signos de la variante ómicron incluyen fatiga o cansancio extremo, dolor de cabeza, dolores musculares y dolor en la garganta, y es claro que estos síntomas se pueden confundir con la resaca y para saber si es cruda o no, es diferenciarlos con el tiempo. Una cruda no dura más de 24 horas y los síntomas desaparecen, si persiste esa molestia por más tiempo es probable que esté infectado con la variante ómicron.
Puede ser una coincidencia bastante desafortunada sufrir una resaca y Covid simultáneamente, pero la realidad, la línea del tiempo desde la exposición hasta la aparición de los síntomas puede ser más breve con ómicron que con las variantes anteriores, según analistas y epidemiólogos del Reino Unido. Lo primero que comenzamos a dañar son nuestras cuerdas vocales, al contacto con el alcohol, se endurecen o se debilitan, tendiendo a desgastarte por el intenso paso de alcohol, al igual que el esófago, que se erosiona quemando sus paredes, es el puente entre la cavidad bucal y el estómago.
Y si hablamos del estómago, las paredes del mismo se comienzan a resentir, se van produciendo unas pequeñas úlceras, y si hay mayor cantidad de alcohol se puede hasta agujerear el estómago; y a erosionar, debido a la gran cantidad de líquido instalado allí; muchas veces no lo digerimos y se combina con parte de la comida, se transforma en ácido clorhídrico, que si no se expulsa a tiempo puede ser mortal.
El otro órgano que también sufre las consecuencias es el páncreas, ya que como es un órgano que produce nuestra azúcar de forma natural y le estuvimos colocando una mayor ingesta de azucares (les recuerdo que los alcoholes son azucares más evolucionados) y, por ende, comienza a mal funcionar; esto trae como consecuencias, una prediabetes o algo más.
El otro órgano que realmente queda muy maltrecho es el hígado, ya que el que ha trabajado a marchas forzadas para poder metabolizar el poco alimento en sangre y mezclado con el alcohol, que se aloja en el órgano poco a poco, la acumulación de alcohol se transforma en grasas y estas en el hígado graso, que es la antesala de la cirrosis, y con ello la muerte segura. Lo importante es tomar conciencia y empezar a depurar el sistema digestivo con alimentos verdes, como licuados de apio, acelgas, espinacas, jugos verdes, y esas cosas que hacen que el sistema linfático quede limpio y que el hígado comience a funcionar como corresponde, todo acompañado de una buena alimentación sana y balanceada y claro, de solo una buena copa de vino tinto. Nos leemos la próxima semana.
