El temor a la muerte, queridos abuelos, puede infectar el deseo de vivir, hasta convertirlo en “deseo de morir”. Para evitar esto, sugiero dos cosas:
Construye una personalidad coherente, sin contradicciones entre convicciones, afectos y conductas. Ser, como decimos comúnmente, de una sola pieza. Esto te dará más seguridad en ti mismo (personalidad) y una mayor serenidad (equilibrio emocional), incluso ante la idea de tu propia muerte.
Adopta una visión espiritual y trascendente. Es la única visión con la que podrás integrar, con hilo de historia, tu pasado y tu presente con el futuro que seguirás construyendo más adelante.
Una visión de trascendencia, te llevará a considerar, serena y pacíficamente, que la vida física es limitada y terminará —inevitablemente— cuando te toque abandonar este mundo material en el que hoy estás escribiendo tu historia, la cual dejarás como un legado —bueno o malo— imborrable, para todos los que, en algún momento de tu largo camino, caminaron contigo.
Vivir los desafíos
En conclusión, mis avisados abuelos, estaremos listos para vivir intensamente y enfrentar cualquier desafío, incluso nuestra propia muerte, cuando podamos decir junto con Amado Nervo: “Yo te bendigo, vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida, ni trabajos injustos, ni pena inmerecida; porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino; amé, fui amado, el sol acarició mi faz. ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!”.
Psicólogo clínico, UVHM. Manejo de Emociones y Envejecimiento Saludable. WhatsApp: 9993-46-62-06. @delosabuelos
