El sexting, el cual consiste en enviar mensajes o fotografías de contenido erótico, no debe realizarse con personas que no se conocen, es recomendable cuando hay una relación de pareja y hay comunicación y confianza; en algunos casos puede ayudar a revivir la llama en una relación, sobre todo cuando son relaciones a largo plazo, pero hay casos en los que el sexting puede crear frustración y fracturar la relación.

Así lo señala Paulina Millán, psicóloga y sexóloga, conductora del pódcast “Sexópolis”, quien el próximo martes 8 ofrecerá la conferencia “Sexting. Consentimiento & Convencimiento” en el marco de la Tercera Jornada Integral por la Mujer que realiza la Universidad Anáhuac Mayab, desde el pasado 2 de marzo.

El sexting es un tema que genera mucho interés, pero las personas no se cuestionan muchas cosas sobre ello, y a raíz de la pandemia y a causa del encierro, muchas personas decidieron practicarlo sin tener una conciencia clara de qué es, de cuáles son los riesgos, de si hay un beneficio, si sirve o no a la pareja, añade la autora de 35 investigaciones y tres libros sobre temas de sexualidad.

Señala que generalmente quienes obtienen beneficios en este tipo de encuentro son aquellas parejas que tienen una relación previa de comunicación y confianza, pues el sexting no mejora la comunicación de pareja, “es algo que debe existir previamente y que a veces se afianza con esta práctica”.

Coerción

Sin embargo, algunos estudios señalan al sexting como una nueva forma de coerción sexual y de pareja, pues si bien se habla del consentimiento y de que no puede haber una sexualidad libre, placentera y satisfactoria sin consentimiento, está también el convencimiento, que no es lo mismo, pues es algo que se obtiene presionando al otro para que haga algo que no quiere.

Esto es frecuente en las parejas y por ello le llegan muchas preguntas sobre cómo convencer a su pareja, pero para Paulina Millán no se trata de convencer al otro de algo que no quiere hacer porque si finalmente lo aprueba, “no será porque quiere hacerlo, sino que cedió a la presión”. El resultado de ello es que no les va bien porque hicieron algo que uno de los dos no quería.

Otra consecuencia de practicar el sexting sin estar convencido completamente es la ansiedad y la experiencia no se olvida fácilmente, sino que se vuelve más insatisfactoria cada vez que se recuerda, pues la persona piensa que se dejó manipular y violentar, y es algo que no debió hacer, “todos tenemos derecho a decir no”.

 

Otra cosa que ocurre con el sexting es que las parejas comparten sus fantasías, y puede ser que al verse uno quiera cumplirlas y el otro no, porque fue sólo eso una fantasía y no es algo que realmente quiera hacer, lo cual puede afectar la relación.

Respecto a cómo llevar el mensaje de la sexualidad responsable a los jóvenes que “aprenden” sobre el tema en redes sociales y la web, resalta que hay muchas personas en la web que dan un mensaje positivo y que todos los días se dedican a educar sobre sexualidad, aunque deban pelear con el tema de la censura, pero buscan brindar una educación sexual integral, en la que se incluyen las emociones.

Se sabe que también hay cosas burdas sobre sexualidad en la red, y lo que ella suele decir es que no se debe hacer caso cuando se presenta la sexualidad como una receta de cocina o mágica, en la que te dicen debes hacer esto o aquello, pues no se puede generalizar sobre el tema y tampoco nadie debe decirle a otro qué hacer con su vida, pues cada decisión que se toma tiene una consecuencia y hay que actuar con responsabilidad.

Considera que para atraer a los jóvenes y brindarles información positiva sobre sexualidad es necesario abordar ciertos temas que no se hablan tanto, pues el error común es hablar solo temas de sexo cuando se deben incluir tópicos como el amor, la conquista, cosas que les llamen la atención, que sean interesantes y que les permitan reflexionar.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán