Hallazgos encontrados en una ciudad maya Las Pinturas, en Guatemala revelarían que los mayas organizaban el tiempo de forma ritual mucho antes de lo que se creía, según revela un reportaje especial publicado por El País. Dichos hallazgos forman parte del descubrimiento de la ciudad maya oculta en la selva de El Petén y cuya exploración fue encabezada por William Saturno 

En el lugar, conocido como San Bartolo, resaltaba una pirámide construida una sobre otra a la cual llamaron Las Pinturas. Se le nombró de esa manera debido a que, en la primera cámara encontraron murales pintados en vivos colores. Entre ilustraciones de sus dioses y el origen del mundo, había una de las primeras muestras de la escritura de la civilización mesoamericana que ahora se sabe son la primera referencia al calendario maya en dos fragmentos de mural.

¿Cómo hallaron las piezas de referencia del Calendario Maya?

El medio español recuerda que en 2044 Boris Beltrán, actual codirector del Proyecto Arqueológico Regional San Bartolo-Xultun, era estudiante de la Universidad de San Carlos de la Ciudad de Guatemala cuando entró en el equipo de excavaciones de San Bartolo en 2004. Beltrán recuerda cómo, cuatro años más tarde, encontró la primera referencia al calendario maya:

”Cuando hallamos los fragmentos en el centro de la pirámide, no nos dimos cuenta de lo que era, pero no dejaba de repetir, son pinturas, son pinturas”.

Cuando descubrieron las pinturas relata Beltrán,  su colega Heather Hurst, arqueóloga de la universidad Skidmore College (Estados Unidos) y codirectora del yacimiento, repetía que “no puede ser, no puede ser”. En esa cámara encontraron más de 7.000 fragmentos de murales pintados sobre el estuco de las paredes. Usando la datación por radiocarbono de restos de madera carbonizada del relleno, han podido calcular que estas pinturas de la fase temprana se habrían plasmado sobre el yeso hace entre 300 y 200 años antes de esta era, unos dos siglos antes que las pinturas de la primera cámara.

¿Por qué se conservó las pinturas?

Al respecto Beltrán explica que “Fueron los propios mayas los que derribaron la pared para ampliar la pirámide. Pero el cuidado con que desmontaron el mural, cómo retiraron el repello, cómo lo depositaron en el interior de la cámara… Como si fuera una regla constructiva de los mayas. Cuando se hace una nueva estructura, entierran la anterior. No se rompe y se tira sin más, es algo sagrado, como si enterraran a la familia”, dice Beltrán. “Cuando pintaban una imagen, los mayas creían que el acto de pintarla daba vida a la figura. Así que cuando llegaba el fin de su uso, debían de retirarla con respeto”, añade Hurst.

¿Qué relatan las pinturas encontradas?

El equipo de arqueólogos relatan han trabajado por 10 años en reconstruir el rompecabezas de 7,000 mil piezas y, con base a la nueva tecnología y experiencia sobre la civilización maya han logrado recomponer escenas que muestran el origen del mundo según los mayas, de sus dioses, como el del maíz o al dios sol levantándose sobre la montaña.

Entre los principales descubrimientos se encuentra una primera referencia escrita al gobernador emparejada a una figura en un trono en pinturas de 100 años antes de esta era, lo que sería la primera evidencia de un rey siglos antes de los famosos reyes de Tikal, Ceibal o Palenque. Esto significaría que existía ya una organización social compleja y una jerarquía del poder.

Referencias al calendario sagrado: Tzolk’in

Recientemente se publicó en la revista científica Science Advances que, entre los miles de fragmentos hallados hay dos que hacen referencia al Tzolk’in, el calendario sagrado. Clasificados como #4778, en uno de los trozos se observa un punto y una raya horizontal. Le falta un trozo y ahí, sostienen los investigadores, debía ir un segundo punto. Los mayas escribían el número 7 con dos puntos encima de una línea. Entre la parte inferior de este primer fragmento y el segundo se percibe con claridad la cabeza de un ciervo o venado. Y el siete venado es uno de los días del Tzolk’in. Formado por 260 días que “recuerdan a la duración de la gestación humana”, comenta Hurst, el almanaque no tiene meses. En su lugar, se compone con 20 días representados por glifos y contados del 1 al 13 de forma cíclica. Al siete venado le seguía 8 estrella, 9 jade/agua, 10 perro, 11 mono.

“Los mayas tienen un calendario solar, como nosotros, pero también tienen uno ritual. Nosotros también tenemos uno, la Semana Santa es parte de esa secuencia de rituales a lo largo del año”. Heather Hurst, codirectora del Proyecto Arqueológico Regional San Bartolo-Xultun

¿Por qué son importantes los hallazgos realizados en Las Pinturas?

El hallazgo del siete venado se trataría “de la fecha más antigua registrada, en este caso en un mural”, según Beltrán. Pero debían de llevar usándolo mucho tiempo. San Bartolo ya existía hace unos 400 años de esta era. El propio estilo de los escribas “tan depurado”, como destaca Hurst, sugiere una tradición que venía de más atrás. Además, aunque los mayas y otros pueblos de Mesoamérica tenían distintas formas de organizar el poder y sociedades diferentes, usaban el mismo calendario ritual visto en San Bartolo, un calendario que siguen usando las comunidades indígenas.

Con información de El País.