La cocina es el corazón de los hogares. Allí es donde se preparan los guisos más deliciosos, se crean recuerdos inolvidables y se tienen las charlas más emocionantes. Este rincón de la casa, además, es en donde están los electrodomésticos que no pueden faltar, como es el caso de las estufas de gas.
Te mencionamos las estufas de gas porque en esta ocasión nos centraremos especialmente en ellas: sus ventajas sobre otras o cuáles son los modelos que se consiguen actualmente en el mercado, entre otros detalles interesantes.
Así funcionan las estufas a gas
En caso de que aún no lo sepas, estos dispositivos de cocina se clasifican según el tipo de combustible que usan para funcionar. Tenemos las estufas de gas, eléctricas y las mixtas.
La primera de ellas, tal como su nombre nos indica, funciona o utiliza gas síntesis, natural, propano, butano, o gas licuado del petróleo, según la red que llegue al domicilio. Está dentro de las más usadas y elegidas.
Todas las estufas de gas natural o propano tienen el mismo funcionamiento. Poseen un sistema que se encarga de distribuir el combustible hasta los quemadores, donde sucede la combustión necesaria para generar el calor con el que se cocinan los alimentos.
Características resaltantes
- Más allá del diseño, el cual depende de cada fabricante, las estufas de gas modernas coinciden en los siguientes aspectos:
- Se pueden elegir que sean de piso o empotrables. Las que tienen el horno integrado son las más populares.
- Hay estufas de 4 quemadores, 6, o incluso más, según el estilo que estés buscando. Gracias a sus diferentes tamaños podrás usar ollas y sartenes de múltiples dimensiones.
- Los quemadores son desmontables, facilitando la limpieza.
- Al ser a gas, los tiempos de cocción son más rápidos que los de una cocina eléctrica.

¿Por qué las estufas a gas convienen más?
Tomando en cuenta sus características principales, no hay duda de todos los beneficios que proporciona este estilo de estufas. Incluso hay quienes aseguran que los sabores de los alimentos preparados en ellas se destacan más.
Respecto al costo de los servicios, la realidad es que es más conveniente utilizar el gas que incrementar el consumo de energía eléctrica. Y ni hablar de la durabilidad, un punto clave, ya que no es común cambiar de estufa frecuentemente.
Lo mejor, sin duda, es la posibilidad de regular la llama a tu conveniencia para alcanzar la temperatura correcta según la receta que se esté preparando. En pocas palabras, tienes un mayor control sobre la cocción.
Qué aspectos tomar en cuenta antes de elegir
Al igual que con muchos otros electrodomésticos, al ir por una estufa a gas notarás que existen diferentes modelos, marcas, tamaños, colores, etcétera.
Como el objetivo es efectuar una compra inteligente, lo primero que debes hacer es analizar detenidamente el material con el cual está hecha. ¿Por qué? Porque seguro querrás que las manchas de grasa salgan rápido, que conduzca bien el calor, y que no se deteriore fácilmente.
El acero inoxidable, por ejemplo, es el que mejor está preparado para garantizarte todas estas cuestiones mencionadas.
Otro punto importante es la seguridad. Mientras la estufa cumpla con todas las normativas vigentes, no hay por qué temer. Eso sí, no olvides contratar los servicios de un experto para su correcta instalación.
Luego continúan los aspectos relacionados con el uso y el espacio. Por ejemplo, la cantidad de quemadores que crees necesitas para cocinar cómodamente, y las dimensiones disponibles para colocarla.
Por último te tocará decidir el color. Los tonos grises le darán un toque más moderno a tu hogar, pero si eso no es un problema para ti, una clásica de color blanco será más que suficiente.
Recuerda que cualquiera que sea tu decisión, lo importante es que vas a tener en casa a la mejor ayudante de cocina.
(I.S.)
