Debemos mirar a San Juan Bautista y recordar que estamos llamados, desde el Bautismo, a ser profetas de nuestro tiempo, en nuestras familias y comunidad, y aprender de él que supo ser fiel a Dios hasta dar la vida.

Así lo expresó el canónigo Gilberto Pérez Ceh, quien ayer presidió la misa de la fiesta de San Juan Bautista en la rectoría del mismo nombre, en el Centro.

La fiesta de San Juan Bautista es el 24 de junio, pero debido a que coincidió con la del Sagrado Corazón de Jesús, que es una solemnidad de la Iglesia, la celebración de la misa en honor del santo se hizo ayer y no el viernes.

En la ceremonia eucarística, el canónigo Pérez Ceh estuvo acompañado de los también canónigos Pedro Novelo López, Jesús Ceballos Solís y Gaspar Arceo Castillo, quienes de esta manera dieron gracias a Dios y cumplieron una promesa.

En la homilía, el padre Gilberto destacó el llamado que todos tienen para ser profetas como San Juan. Recordó que en esta ocasión se celebra el nacimiento del santo y es en agosto cuando se conmemora su martirio.

Expresó que desde su nacimiento San Juan tuvo muchos signos a su alrededor que indicaban que había algo divino en él.

—Los signos que rodearon a San Juan van teniendo un sentido, los padres eran personas de edad avanzada, pero además (su madre) Isabel era estéril; eso que ante los ojos humanos era imposible Dios lo hace posible.

Detalló que Zacarías, esposo de Isabel, dudó quedó mudo y al elegir Juan como nombre de la criatura los demás les cuestionaron por qué, si no tenían ningún familiar que se llamara así.

De San Juan no se cuenta con mucha información histórica, solo se sabe que vivió mucho tiempo en el desierto hasta que se inició su actividad como el gran profeta, el último de ellos, incluso “me atrevo a decir el más grande de los profetas”. Tuvo el privilegio de ver que se cumplieran las promesas; de señalar a Jesús y decir que era el Cordero de Dios que quitaba los pecados del mundo, y también de anunciar y denunciar como profeta.

—No se pueden negar las dificultades en la vida de un profeta, hay momentos de desaliento y de desánimo, sin embargo el profeta que confía y cree en Dios pone toda su confianza en el Señor y se mantiene firme en Él.

Enfatizó que todos están llamados a ser profetas desde el Bautismo, a ejercerlo en el día a día, en el tiempo que les toca vivir. “Juan vive determinadas circunstancias y fue fiel a sí mismo y a Jesucristo”, por lo que fue el gran profeta que vivió lo que el Padre le pidió.

“¿Nosotros cómo estamos viviendo nuestra misión como profetas?”, preguntó, y agregó que hay muchas cosas que atentan contra la vida de cada persona, por lo que hay que cuestionarse de qué manera contribuyen para que las cosas vayan mejorando y cambiando, pues no se pueden quedar solo en quejas.

—Podemos decir que hay violencia, que el gobierno tiene que cambiar esto, sí, pero ¿qué hacemos nosotros, qué hacemos para que esto vaya cambiando y mejorando?

—Hay que mirar a San Juan y recordar que estamos llamados a ser profetas de nuestro tiempo, en nuestras familias y comunidad, y aprender de San Juan que supo ser fiel a Dios hasta dar la vida. Tal vez no tengamos el privilegio de dar la vida por Dios, pero sí podemos ser buenos y auténticos profetas, dar buen testimonio de nuestra fe.

Pidió al Señor que nunca falte la gracia y fortaleza para dar buen testimonio de fe.

Al finalizar la misa, el canónigo Pérez Ceh agradeció al rector de la iglesia de San Juan Bautista, Juan Castro Lara, que les permitiera celebrar la Eucaristía en el templo, cumpliendo un mandato de hace muchos años que por generaciones se ha venido haciendo, en el que los integrantes del Cabildo de la Catedral acuden a esa rectoría a agradecer a San Juan los favores que Dios les concedió por su intercesión.— IRIS MARGARITA CEBALLOS ALVARADO

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