Las microviolencias que experimentan las mujeres, vistas a través de cuatro historias que dan cabida tanto a la risa como al llanto, integran la obra teatral “Icebergs”, que se presentará este fin de semana en el Centro Cultural Casa Tanicho.
Las funciones serán mañana sábado 20 y el domingo 21 a las 8 de la noche.
Mónica Vázquez, directora y actriz de la obra, detalla que la producción expone las microviolencias —aunque recalca que no hay violencia pequeña— en la vida de las mujeres y de las que a veces no se dan cuenta.
Adriana Hammeken es la dramaturga de “Icebergs”. Ella es guionista de programas de televisión como “Lo que dice el dicho” y “Lo que callamos las mujeres”, en los que se tienen equipos de investigación que van en busca de historias reales.
La autora seleccionó cuatro hechos verdaderos para hacer su primera incursión en la dramaturgia de teatro.
“Icebergs” tuvo cinco temporadas de presentaciones en Ciudad de México con distintas compañías. Adriana quería que en Yucatán tuviera un elenco local, de ahí que se contactara a Mónica Vázquez para el proyecto.
La obra se estrenó en abril pasado en el Centro Cultural Olimpo, donde tuvo dos funciones. Desde entonces no se ha presentado de nuevo.
Mónica Vázquez cuenta que la primera historia aborda la violencia de pareja mediante una manipulación de tipo sexual.
María Sierra, quien participa como actriz, precisa que la segunda historia trata de la violencia de género que ejercen el esposo sobre su mujer, y la suegra de ideas retrógradas y machistas sobre su hija política.
La tercera se enfoca en la violencia contra una misma, al no cuidarse y dejar que todo pase. La trama de la cuarta es la violencia fraternal, cuando una madre intenta imponerse a su hija, violentando su derecho a la libertad de decidir.
Mónica subraya que la violencia no es explícita en la obra y en las escenas hay momentos que causan risa y también que conmueven.
Agrega que “Icebergs” fue bien recibida en su estreno en abril y le gustó que el público femenino se identificara con la trama, quizá al darse cuenta de algo que estaba viviendo o la experiencia de alguien cercano, mientras que los hombres se percataron de cosas que tal vez no habían pensado.— Iris Ceballos Alvarado
