El mercado Lucas de Gálvez es una contraposición al sistema de comercio cada vez más dominante en las grandes ciudades representado por los centros comerciales. El orden, la higiene, el monopolio de la enseña y de las marcas son contrarios al sistema de distribución y de organización del “mercado grande”. El mercado, siempre vivo y presente, es un evocación de la tradición y la cultura de la ciudad, nuestra identidad aflora en sus pasillos, en el andar cotidiano de quienes han hecho del mismo su segundo hogar, donde viven, trabajan y pasan la mayor parte del tiempo, son testigos de su historia y su evolución, son quienes forjan la voz, el sentir y el mirar de este espacio. En los últimos años, el fotógrafo Pim Schalkwijk se ha interesado en el registro de aspectos de la vida cotidiana en el centro de Mérida, específicamente en el mercado Lucas de Gálvez.
El año pasado comenzó a realizar una serie de fotografías de gran formato de los puestos de ese lugar. El conjunto de esas imágenes impresas sobre tela evocaba la simultaneidad de escenas en un espacio en constante movimiento, animado por múltiples sensaciones y contrastes. La mirada del espectador se escapaba por diferentes planos visuales. Ahora, la mirada estética y antropológica de Schalkwijk se comparte en el proyecto “Báalam: guardianes del patrimonio”, cuyos avances están a la vista en la exposición del mismo nombre que desde el 22 de octubre, inaugurada en el marco de la Noche Blanca, se presenta en los muros interiores de los andenes de la exestación de ferrocarriles, hoy sede de la Escuela Superior de Artes de Yucatán.
En esta exposición, Pim Schalkwijk muestra el avance de un nuevo proyecto que se irá desarrollando durante varios meses. Si el proyecto anterior trataba de recrear una atmósfera, ahora la intención es concentrarse en las personas, principalmente el comerciante o el artesano que se desenvuelve cotidianamente en el mercado.
Para este proyecto, el fotógrafo empezó por instalar, dentro del mercado, en una pequeña bodega cerrada, un estudio fotográfico al que llamó U’ulab (“visitante”, en lengua maya) e invitar a comerciantes, artesanos y compradores a posar para hacerles un retrato.
El tema de los artesanos y vendedores ha sido ampliamente tratado en la historia tanto de la pintura como de la fotografía, pero en su trabajo Pim Schalkwijk, más que representar a un modelo, nos lleva a un encuentro con la persona con quien el fotógrafo establece una empatía, excluyendo elementos externos y el uso del color.
El objeto de la compra o venta y las herramientas figuran como atributos del modelo. La utilización del blanco y negro y el enfoque sobre la persona y el objeto no dejan de recordar el estilo de la Nueva Objetividad.
Cada foto un personaje, cada personaje una historia y cada historia un fragmento del espíritu cotidiano del espacio que, por su cotidiana monotonía, muchas veces pasa inadvertido.
A decir del fotógrafo, a través del dialogo con los protagonistas es como va descubriendo un poco del lado humano y la personalidad de cada uno de ellos. Para algunos, tomarse la fotografía es un reconocimiento a una labor que por años han hecho sin que nadie les haya expresado nunca un “eres una persona trabajadora y buena, lo que haces es importante y valioso, gracias te damos por eso”, continúa.
Hieleros, músicos, marchantas de todo tipo de mercancías, peluqueras, cargadores, relojeros, orfebres, cocineros.., todos tiene cabida en este proyecto de Pim, que se perfila hacia una exposición más completa y detallada para instalarse en el primer trimestre de 2023 en el Museo Regional de Antropología Palacio Cantón.
El fotógrafo no captura únicamente la imagen de la persona sino que se la entrega, como una forma de intercambio, de trueque. Según el artista, cada persona que posa recibe una fotografía enmarcada, lista para colocar en el lugar de su preferencia.
Resisten al tiempo
“A pesar del desarrollo de los supermercados, el mercado resiste y ofrece una amplia gama de productos artesanales y naturales y a su alrededor se organizan múltiples tiendas y servicios que constituyen un polo comercial y social, vital para una gran parte de la población de Mérida y de los poblados circunvecinos”, señala en torno a esta obra el gestor cultural Alfredo Cruz.
“El mercado conocerá mutaciones en razón de la evolución del comercio, de la población, del urbanismo. El trabajo de Pim Schalkwijk permanecerá como testimonio de un espacio donde concurren diferentes realidades sociales y culturales que conforman un amplio espectro social”.— Emanuel Rincón Becerra
