Rafael Alfonso Pérez y Pérez (*)
No es necesario creer en lo que dice un artista, sino en lo que hace. David Hockney
El lenguaje es la capacidad que tiene el ser humano para expresarse o comunicarse a través de diversos sistemas de signos: orales, escritos o gestuales, para evocar contenidos del pensamiento. Es importante destacar que, las personas han empleado preferentemente los sonidos articulados para conformar un “lenguaje oral”, el cual agrupa los sonidos para formar las palabras, organizándolos en frases; áreas comprendidas en cuatro componentes: escuchar, hablar, leer y escribir.
En las artes el sistema de comunicación lo podríamos definir como el “lenguaje plástico o visual”, y se trata de un medio sígnico o icónico (no necesariamente a través de las palabras escritas o habladas) capaces de transmitir, significar, evocar o sugerir determinadas emociones o necesidades comunicacionales entre el artista y el espectador, mediante diversos recursos como las imágenes, los sonidos, el color, la forma, el punto, la línea, el plano, el volumen o la textura, lo cual permite eliminar las estructuras gramaticales (la forma en que las palabras se unen y se cambian para formar oraciones y expresar diferentes significados).
En este punto podemos decir que el lenguaje y el pensamiento están estrechamente ligados a través del llamado “pensamiento crítico” (capacidad manifestada por el ser humano para analizar y evaluar la información existente respecto a un tema determinado, intentando esclarecer la veracidad de dicha información). Éste además se encuentra muy relacionado con otras capacidades, tales como la creatividad, la lógica o la intuición, las cuales le permiten a las personas elaborar nuevas formas de ver y percibir las cosas.
Sin embargo, es importante destacar que el pensamiento crítico no cancela la capacidad de dudar de aquello que percibimos como cierto, aceptando la posibilidad de que existan otras alternativas diferentes; así como tampoco nulifica la curiosidad respecto al tema o a los argumentos dados.
Los museos en la actualidad deben ser espacios más preocupados por generar experiencias significativas para que el visitante genere a través de un sistema perceptivo una lectura de manera referencial o emotiva, sin emitir juicio de valor (individuales, colectivos, sociales, políticos, etcétera), y que sea el mismo el que encuentre las diversas líneas de comunicación silenciosa impregnadas de simbolismos que se presentan; lo cual debe llevarlo a pensar más que a memorizar, incidiendo en aspectos como el contexto situacional (dónde y cuándo o quién lo dice). Por lo cual podemos decir que pensar es crearse ideas en la mente, reales o imaginarias, y memorizar consiste en la codificación y el almacenamiento de datos a nivel cerebral.
La imaginación y la creatividad son capacidades propias del ser humano y se apoyan en la experiencia para que el visitante recupere elementos de la realidad o imagine algo que no ha visto antes. Por tal razón, cada idea o imagen se vincula con una emoción y en este sentido, todos somos capaces de crear y comunicarnos a través de imágenes. Además, en la creación artística en ocasiones el receptor no conoce la intención del autor, por lo cual cada uno interpreta la obra de manera diferente, acto polisémico (proviene del griego “poli” muchos y “sema” significado), lo cual conocemos también como percepción subjetiva.
Hay que tener en cuenta la concepción del arte como lenguaje (como una síntesis de diversas formas de entender el fenómeno artístico) en el que destacan su interpretación como expresión y como comunicación.
Sin embargo, debe ponerse de manifiesto que es equívoco identificar el arte únicamente como un lenguaje, aunque pueden aislarse ciertos elementos susceptibles de ser analizados con los instrumentos y categorías de la teoría de los signos y valores diferenciados que muestran la diversidad de la actividad creativa.
Por lo cual, la función del museo consiste no únicamente en el transmitir esos contenidos o elementos, sino detonar en el espectador la curiosidad, otorgándole pautas para que comprenda e interiorice lo que observa.
Curador.
