“La tarea de Juan Diego todavía no ha terminado, es también nuestra tarea: ir construyendo el verdadero templo de Dios con piedras vivas y donde reine el amor, la justicia y la paz”.
Así lo expresó el presbítero Luis Alfonso Rebolledo Alcocer, quien ayer ofició la misa de la solemnidad de la Virgen de Guadalupe en las oficinas centrales del Diario ante directivos de Grupo Megamedia, accionistas y colaboradores de la empresa.
En la homilía, el sacerdote compartió que cuando era niño en el catecismo le hablaron de las apariciones de la Virgen Morena y cómo ella le pidió a Juan Diego que le construyeran un templo en el cerro del Tepeyac.
“Todo acontecimiento divino trasciende la Historia, porque es un acontecimiento que suele ser profético, tiene una perspectiva de ‘ya pero aún no’, es decir, ya ha acontecido pero aún está por hacerse. Todo acontecimiento profético nunca se termina del todo de cumplir”.
Indicó que la visita de Juan Diego al obispo fray Juan de Zumárraga para transmitirle la solicitud de la Virgen de edificarle el templo le trae a la mente la experiencia de San Francisco de Asís unos siglos antes, cuando Jesús le dijo: “Reconstruye mi Iglesia”.
El santo interpretó literalmente la petición y empezó a trabajar en una ermita en ruinas, en San Damián; pero en realidad el mensaje iba más allá, se refería a una Iglesia que en tiempos de Francisco estaba coludida con el poder y había perdido credibilidad.
Recordó que San Pablo insiste en que la Iglesia es el cuerpo de Cristo y que el templo de Cristo se construye con piedras vivas, que “somos cada uno de nosotros, es decir, los templos materiales son signos pero no la realidad, el templo de Dios todavía está por construirse porque la Iglesia está en el mundo para continuar la misión en favor del Reino de Dios”.
Según el más reciente censo del Inegi, indicó, el 78% de los mexicanos se declara cristiano católico, lo que significa que hay en teoría un ejército de bautizados. “Tenemos muchísimos bautizados pero con poca identidad cristiana, de pertenencia a la Iglesia; ciertamente nos desbordamos en estas fechas por nuestra religiosidad popular, nos da mucha alegría y está bien, pero uno se pone a pensar que, si somos un ejército de bautizados, ¿por qué estamos en un país con tanta desigualdad social?”, manifestó.
“¿Sabían que México es el país donde más sacerdotes asesinan? Es un país no solo inseguro para los periodistas, sino también para los sacerdotes”, afirmó.
“Ustedes, como comunicadores, tienen una tremenda responsabilidad, porque los ciudadanos comunes y corrientes como yo nos enteramos del acontecer mundial, local y nacional en los medios de comunicación, de ahí podemos hacernos un criterio y tomar postura. La labor social en favor de la verdad no la pierdan nunca y no lo vean solamente como un trabajo, sino como una misión, una vocación para que nuestro pueblo progrese, porque un pueblo desinformado es un pueblo simple y sencillamente manipulado”.
“Bendigo que aquí en el Diario de Yucatán y en Grupo Megamedia vean su trabajo como una misión y vocación que ayude a ir construyendo la casita de la Virgen para que nuestra sociedad cada vez sea más amable, tengamos un mundo de paz, de justicia, donde todos seamos verdaderamente hermanos”.
Previamente, colaboradores de Uniprint, unidad de negocios de Grupo Megamedia, festejaron a la Virgen de Guadalupe con una misa en sus instalaciones.
Ahí la celebración estuvo a cargo del padre José David González Vadillo, profesor del Seminario Mayor, quien dijo que lo más importante de la festividad es la glorificación de Dios a través de María.
Aludió a los antorchistas, que, dijo, se sienten marianos e hijos de Dios. “Esta experiencia de peregrinar tiene un sentido que no solo son fotos o conocer lugares, sino llevar un mensaje. Ellos anuncian con el gesto, con la ropa y a veces con algunos tropiezos y heridas que lo importante es glorificar a Dios a través de María, su madre”.
La misa se realizó en el patio de maniobras, donde se instaló el altar. Asistieron colaboradores de diferentes departamentos, que hicieron las lecturas y ofrendas.
Al inicio de la Eucaristía, el padre González Vadillo oró por don Carlos R. Menéndez González, fundador del Diario, quien falleció el 12 de diciembre de 1961. También, por los trabajadores de la empresa, para que sean testigos del amor de Dios y estén atentos a las necesidades de quienes colaboran con ellos.
“Tienen un trabajo muy particular, cada uno en un oficio concreto. Ustedes saben lo que implica esta profesión, pero lo más importante es creer en aquello que se profesa y está contenido en nuestra fe”, subrayó.
Expresó su deseo de que lo que cada uno transmita sea fortalecido por el ejemplo propio de vida. “Vivir según nuestra fe, según nuestros valores y nuestras creencias”.
En México, continuó, “a veces se quiere borrar la imagen de Dios, de una iglesia, se quiere callar la voz de la verdad y de la justicia y de aquellos promotores de la verdad y de la paz”.
“Nosotros tenemos que defender aquello que creemos: esos valores. Nuestra Iglesia y nuestra sociedad necesitan de hombres y mujeres comprometidos que vivan de una manera coherente y encarnando siempre al Salvador”.
En otra parte de su homilía y, ante la cercanía de las fiestas navideñas, pidió no ser como las esferas que se ponen en los arbolitos: bellas por fuera, pero huecas por dentro y que se rompen al caer.
“No tengamos miedo de alzar la voz cuando haya que defender la verdad. No tengamos miedo de señalar a Cristo en aquél que ha encarnado, no tengamos miedo de decirnos cristianos o que creemos en valores… Seamos sagrarios vivos y portemos a Cristo”, dijo.
El grupo Agua Viva de la parroquia de Nuestro Señora del Sagrado Corazón armonizó la Eucaristía.
Finalizada la ceremonia se repartieron pedazos de pastel y refrescos a los asistentes.
También en las instalaciones de Dypaq, en Umán, se vivió el fervor guadalupano.
Colaboradores de la empresa, aliada estratégica de Grupo Megamedia, participaron en la misa, que ofició el presbítero Rafael May Chunab, prefecto del Seminario Menor “San Felipe de Jesús”, en el área de almacén.
En su homilía, el sacerdote destacó que las palabras de la Virgen a Juan Diego, “¿No estoy yo aquí que soy tu madre?”, resuenan en el corazón del creyente que confía en Dios a pesar de lo complejo que es la vida.
“Vamos a pedirle a Dios que nos enseñe a valorar nuestra vida y a nuestra familia, y trabajar por lo que no tenemos sin descuidar lo que sí tenemos. Cuidado con descuidarse buscando cosas que son buenas pero no esenciales”.
Pidió a los colaboradores trabajar por lo que es bueno sin descuidar los tesoros de la fe, la esperanza y el amor.
El padre May Chunab recordó que cuando María se apareció en México fue para anunciar a un Dios de amor y ternura, uno que no castiga.
Al final de la ceremonia, que armonizó el grupo Trigo Nuevo, se realizó un convivio.— Iris Margarita Ceballos Alvarado e Iván Canul Ek
