Con la literatura en lenguas indígenas se puede saber qué ocurre en una comunidad, incluso los sucesos lamentables, considera Luis Antonio Canché Briceño, ganador del Premio de Literaturas Indígenas de América 2022.
El autor, nacido en Mérida y avecindado en Chumayel, es maestro de matemáticas en la Preparatoria Abierta de la Secretaría de Educación Pública y escritor en lengua maya y español.
Sus inicios en la escritura datan de 2004, cuando cursó un taller en el Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales de la UNAM en Mérida.
El Premio de Literaturas Indígenas de América lo otorga la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, en cuyo marco el yucateco lo recibió el viernes 2 pasado por la obra “Los hombres espinados”, que incluye 13 cuentos cortos en maya, con traducción al español, sobre la vida cotidiana de habitantes de una comunidad indígena de la región.
En 2007, Canché Briceño fue ganador de un concurso de cuento corto organizado por el Indemaya.
¿Cree que su premio tendrá impacto en el interés o la difusión de la literatura en lengua maya en Yucatán?
Por supuesto que sí. Éste es un precedente, un llamado a las autoridades en general, pues los escritores en lengua maya hemos estado constantemente tocando puertas, buscando espacios de difusión. Creo que este premio es una alegría compartida a nombre de los que escriben en lengua maya.
¿Cuál es el principal desafío que afronta la literatura en lenguas indígenas?
Uno de los desafíos está muy relacionado con lo que dije hace un momento: los pocos espacios para su difusión, para la publicación sobre todo. Se publican muy poco las obras en lenguas indígenas, a diferencia del español. Tenemos también que contribuir con los colectivos para que se haga difusión, se realicen talleres de lecto-escritura y los materiales lleguen a las comunidades. Las obras están allá y no se difunden.
¿La literatura en lenguas indígenas es por definición costumbrista? ¿Sería aceptable escribir ciencia ficción o novela negra en lengua indígena?
Yo opino que no es tanto costumbrista, porque la lengua maya tiene cabida para todo género. Se puede escribir crónica, novela, poesía, cuento.., tiene calidad para todos los géneros y hay que transitar hacia otros escenarios. Si bien mis cuentos hablan de la vida comunitaria, en “La Incertidumbre del viento” (relato incluido en “Los hombres espinados”) nos salimos un poco de la atmósfera. Eso es lo bonito de la creación literaria: puedes transitar a otros escenarios, temas.
¿Cómo despertó su interés en la literatura?
He sido un lector apasionado de obras escritas en español y maya; de hecho, en la primaria me encantaba el libro de lecturas y leía varios textos que aún recuerdo. Cuando conocí las obras que se estaban haciendo en lengua maya me atraparon, sobre todo el género del cuento. Leí por ejemplo al maestro Jorge Echeverría, quien tiene una travesía que se llama “Vieja huella de soga”. Me recordó mucho a otros cuentos en español: es un cuento en lengua maya sobre la aventura de unos niños al buscar un cenote antiguo que estaba abandonado y tenía misterios. Me fascinó. Antes de escribir he leído bastante y de muchos autores.
¿Qué géneros literarios aborda usted?
Escribo cuento y he escrito un poco de ensayo, pero el cuento es lo que más me gusta, por la brevedad.
¿Siempre ha escrito en lengua maya o lo hace también en español?
Lo hago también en español. Yo creo que es dependiendo de la solución o de la historia que vayas a contar.
Si bien he escrito más en lengua maya porque todo lo que he tratado de plasmar han sido situaciones que he visto, las imágenes del pueblo, sí he escrito uno que otro relato en español.
¿Por qué en México no se consumen tantos libros por persona como en Francia?
Hace falta fomentar más la cultura de la lectura. Vemos hoy en día muchos distractores, como las redes sociales, eso de alguna manera impacta. Creo que también hace mucha falta acercar textos a la comunidad, despertar interés en las diferentes generaciones para que puedan leer. Lo que hace el Fondo de Cultura Económica, de ofrecer libros a bajos precios, de alguna manera incentiva, porque no todos pueden comprar un libro de 200 pesos. Hay que buscar contagiar el espíritu por la lectura, hacen falta más caravanas de lectura, acercarla a los pueblos, vemos cómo en otros países se fomenta esto.
Usted es matemático de profesión, ¿la literatura tiene influencia en su trabajo de matemático y viceversa?
Pues creo que la parte que más me ha influenciado es el hecho de que las matemáticas también me despertaron el interés por leer obras históricas de las matemáticas. Hace poco recordaba que el libro de Baldor de álgebra tiene adentro relatos sobre la historia de dos maestros que descubren los logaritmos. También las matemáticas tienen mucha historia. Hay un libro muy bonito que me ha gustado siempre que se llama “Historia e historias de las matemáticas” en el que aparecen las biografías de grandes matemáticos. Me ha marcado el saber dónde se originaron muchos descubrimientos matemáticos.
¿Qué opina de iniciativas como la Filey? ¿Podría llegar a rivalizar con la FIL de Guadalajara?
Yo creo que sí. Tenemos en Yucatán una gran comunidad de escritores, también una gran comunidad de gente que lee y creo que la Filey se está posicionado. Hoy en día escuchas que escritores renombrados, no solo de México sino de otros lugares, hablan de la Filey. Muchos también la esperan. Es una feria que se está encaminando a estar entre las mejores del país.
¿Tiene actualmente algún proyecto literario?
Sigo escribiendo, estoy trabajando el género del cuento un poco más con la literatura gótica, temas relacionados con la muerte, con el terror.
