Monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, arzobispo de Xalapa, y el presbítero Jorge Carlos Menéndez Moguel darán gracias a Dios por el 35o. aniversario de su ordenación sacerdotal el lunes 16 de enero próximo en la iglesia parroquial de San Francisco de Asís de Conkal, en celebración eucarística que se oficiará a las 7 p.m.
En la misa tendrán presente la memoria de sus hermanos de ordenación sacerdotal fallecidos: José Luis Sobrino Navarrete y Juan Pablo Mex y Caamal, quien murió en noviembre de 2021 a causa del Covid-19.
El padre Jorge Carlos Menéndez, “Manito”, párroco de Conkal, detalló que la misa será celebrada en el jardín que se encuentra en la parte posterior del convento, y que a la celebración están invitados sacerdotes, amigos y comunidad en general.
Recordó que el sacramento del Orden Sacerdotal lo recibieron el 12 de enero de 1988 de manos del arzobispo de Yucatán, monseñor Manuel Castro Ruiz, en la Catedral de esta ciudad.
Los cantamisas (las primeras misas) fueron en diferentes lugares. Se iniciaron con el padre “Manito” en la iglesia de Fátima y siguieron con los padres Juan Pablo Mex y Jorge Carlos Patrón, en Ticul y el Colegio Montejo, respectivamente. La última fue la del padre José Luis Sobrino, en el Santo Niño de Atocha.
Adelantó que un lugar especial tendrán en su corazón sus hermanos sacerdotes difuntes.
A la misa están invitados los familiares de los sacerdotes ya fallecidos.
El padre “Manito” aseguró que sus 35 años de ministerio los han llevado a él y a monseñor Patrón Wong a sitios de todo tipo; al primero, como titular de varias parroquias y con distintas encomiendas en la Arquidiócesis y en el episcopado, y al segundo, como sacerdote y obispo.
Indicó que a él le tocó colaborar en la comisión episcopal para los congresos eucarísticos nacionales e internacionales. Lo hizo desde 1997 hasta 2008, cuando se trasladó a Roma para cursar el Doctorado en Teología Moral —con el tema de las personas divorciadas vueltas a casar dentro de la Iglesia— en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz.
Cuando llegó a Yucatán como quinto arzobispo, monseñor Gustavo Rodríguez Vega lo invitó a colaborar como ecónomo diocesano, lo que hizo durante cinco años.
Monseñor Patrón Wong fue rector del Seminario Conciliar de Yucatán, obispo de Papantla y secretario para los Seminarios de la Sagrada Congregación para el Clero antes de hacerse cargo de la Arquidiócesis de Xalapa.
Una gracia de Dios
Celebrar este aniversario sacerdotal junto a monseñor Patrón Wong es para el padre “Manito” una alegría, “una gracia de Dios”.
“A diferencia de los sacerdotes que pertenecen a una congregación religiosa, los diocesanos tenemos la fortuna de trabajar en las parroquias, de acompañar pastoralmente a los fieles, y eso nos da una riqueza enorme, una diversidad de trabajo con los niños, los adolescentes, los jóvenes, los matrimonios, los enfermos; en los bautizos, en los matrimonios, en las confesiones, es hermosísimo eso. La diversidad de trabajos que tiene un sacerdote diocesano enriquece muchísimo la vida del sacerdote”.
“Ahora a monseñor le toca como pastor una arquidiócesis que, además de los retos propios que tiene Xalapa, no es fácil por las circunstancias geográficas, políticas y económicas que tiene allá”.
“Y aquí se tienen las responsabilidades pastorales de la diócesis y la parroquia que me ha encomendado el Arzobispo”.
Consideró que en el hecho de permanecer fieles a su vocación sacerdotal varios factores los ayudan.
“Desde luego”, dijo el padre “Manito”, “en primer lugar es la gracia de Dios, la fuerza que viene de Dios, pero también ayudan nuestras familias, los grupos apostólicos, la propia comunidad de los fieles que sostiene, que anima, que acompaña al sacerdote”.
“Yo veo a los matrimonios que cumplen 40, 50, 60 años de casados, no ha sido fácil y es un estímulo”.
“El otro día celebré en Conkal a un matrimonio que cumplía 65 años de vida matrimonial y es feliz. Es un estímulo para mi fidelidad sacerdotal”.
“Claro, no está exenta, como cualquier otra vocación, de problemas, de situaciones difíciles o de soledades. Yo creo que lo volvería a hacer”, afirmó el sacerdote, con dos años y medio de servicio en Conkal.
“Estoy feliz en Conkal, he sido muy feliz en todos los sitios donde he servido”.
Recordó que anteayer jueves un vecino del puerto de Chelem le envió una nota del Diario de Yucatán de cuando recibió otro nombramiento para irse de la parroquia de Progreso, en la que era vicario, y le tocaba atender Chelem y Chuburná Puerto.
Eso fue a principios de la década de 1990 y ya luego, cuando llegó su momento, el arzobispo Manuel Castro lo cambió a Itzimná y el Diario de Yucatán publicó una nota que decía que los fieles estaban muy tristes porque ya se iba el padre”.
“No recuerdo haber leído esa nota, me la mandó un señor de Chelem. Hay que hacer el esfuerzo para siempre estar a la altura del cariño de la gente”.— CLAUDIA SIERRA
