Con el comienzo de año, se inician también las cabañuelas, un método tradicional, muy antiguo, que algunas culturas utilizan para predecir cómo será el clima en los próximos meses.

Este método tradicional busca realizar una predicción meteorológica con base en la observación del clima y algunos factores ambientales, e incluso mediante el estudio del comportamiento de animales.

Es muy empleado en el centro y sur de España, donde se remonta a varios siglos atrás, y en el continente americano. En México, esta práctica básicamente la preservan las personas del campo, aunque en la última década científicos de diversas instituciones se han unido a estas observaciones.

La metodología de las cabañuelas puede variar, pues cada cultura ha adoptado una forma propia de determinarlas, aunque todos los casos son muy similares.

Factores como la forma de las nubes, la dirección del viento, las características visibles del Sol, la Luna y las estrellas; la niebla, el rocío de la mañana, el arcoíris y el granizo son algunos de los indicadores de los cuales se lleva un registro en las observaciones. A esto se le suma el comportamiento de algunos animales.

Método maya

En el caso de Yucatán, por ejemplo, se sigue el método maya llamado “xok k’iin”, el cual desarrollaron los pobladores originarios.

Con esto se pueden conocer cómo serán los ciclos de lluvia, sequía y humedad. La metodología maya alcanza una certeza superior al 70%, según han manifestado quienes la siguen.

Al igual que en otras culturas, el método de las cabañuelas efectuado en Yucatán consiste en la observación de las condiciones climatológicas durante todo enero. Los primeros 12 días del año se asocian con cada uno de los meses, contandos de enero a diciembre; del 13 al 24 de enero se realiza un conteo similar a la inversa, en el que el día 13 corresponde a diciembre y continúa con noviembre, octubre, septiembre…

Cada día entre el 25 y el 30 de enero se asocia con dos meses del año: el 25 corresponde a enero y febrero (enero de las cero horas a las 11:59 y febrero de las 12 a las 23:59 horas), el 26 a marzo y abril, y así subsecuentemente.

En el último día de enero, cada hora corresponde a un mes del año, de ida y retorno, es decir, de enero a diciembre las primeras 12 horas del día, y luego de diciembre a enero las 12 horas siguientes.

Bioindicadores

En relación con las conductas de los animales que estarían relacionadas con las condiciones del clima, se tiene la creencia de que la yuya o calandria es uno de los pájaros que puede ser un bioindicador, ya que, dependiendo de si construye su nido alargado o corto se puede saber si habrá sequía o lluvias: si es alargado es sinónimo de sequía, y si el nido es corto es aviso de lluvias tempranas.

Las yuyas hacen sus nidos en marzo o abril, por lo que esto puede ayudar a confirmar las predicciones hechas en enero.

Las hormigas también pueden ser un bioindicador, aunque en este caso a corto plazo, pues cuando migran de un lugar a otro eso es signo de lluvias intensas en los siguientes días.

También se dice que los halos solares son señal de mucha humedad.

Muchos cuestionan la efectividad de las cabañuelas, pero lo cierto es que en culturas como la maya la gente del campo se basa en sus observaciones para planear la siembra de las milpas y saber cómo desarrollar la actividad agrícola del año.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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