Después de dos años de restricciones por el Covid, los Reyes Magos de Oriente regresaron ayer a España para repartir regalos a los miles de niños que les esperaban con la ilusión de volver a verlos de cerca, y transmitirles un mensaje de paz, en una Navidad marcada por la guerra de Ucrania.

Por tierra, mar y aire, Melchor, Gaspar y Baltasar, vestidos con sus mejores galas y subidos en majestuosas carrozas, llegaron a todos los municipios de España y desplegaron deseos de paz, solidaridad y esperanza, con un recuerdo especial para los niños ucranianos.

Ese mensaje de paz encabezó en Madrid el mágico desfile con el que los españoles cierran las fiestas de Navidad, y en el que los más pequeños recogieron algunos de los millones de caramelos que sus majestades de Oriente lanzaron al cielo de la capital.

Como es habitual, en Barcelona los Reyes Magos llegaron en barco y fueron recibidos en el puerto por la alcaldesa, Ada Colau, quien les obsequió con pan, sal y la llave mágica que por la noche les abrirá las puertas de todos los hogares de la ciudad.

“Nosotros, los tres reyes, tenemos información privilegiada. Sabemos que ustedes son nuestros grandes aliados en la luchas para salvar el planeta, que defienden la paz por encima de todo y que rechazan la guerra y todo lo que hace daño”, reveló el rey Melchor nada más desembarcar.

Pero no solo a las dos ciudades más conocidas de España los Reyes Magos llevaron alegría e ilusión, también estuvieron en el resto de ciudades y municipios del país, sin dejar un solo rincón por visitar.

En muchos de esos sitios, Sus Majestades recordaron además a las personas con diferentes capacidades, como en el caso de la ciudad de Zamora, donde el desfile contó con la traducción simultánea en lengua de signos o en León, donde los taxis adaptados formaron parte de la comitiva real.

A pesar de que su medio de transporte tradicional son los camellos, a España este año, Melchor, Gaspar y Baltasar llegaron también en avión, helicóptero, esquiando por la nieve, en paracaídas o en una locomotora de vapor del siglo XIX, adaptándose a la geografía de la zona.

En todos los rincones fueron recibidos por miles de niños que les esperaban desde hace un año.

Niños de Ucrania

Entre ellos, este año especialmente los ucranianos que tuvieron que abandonar su país sin llevar consigo sus juguetes, y que en su primera Navidad en España recibieron de los Reyes Magos algunos de los 400 regalos donados por particulares, gracias a una iniciativa de Voluntarios por Ucrania en colaboración con la ONG Reyes Magos de Verdad.

Los niños ucranianos conocen las figuras de Melchor, Gaspar y Baltasar pero no su tradición, ya que los personajes a los que escriben son completamente diferentes.

El Abuelo de Hielo

Ded Moroz, el Abuelo de Hielo, y su nieta Schnegúrochka, la Doncella de Nieve, son quienes les llevan los regalos el día 31 de diciembre a los niños ucranianos.

La llegada de los Reyes Magos a España tuvo también un significado especial para Hady Coulibaly, un inmigrante maliense de 29 años que saltó la valla fronteriza de Melilla (norte de África), se estableció en la ciudad española de Málaga (sur) y ayer representó allí al rey Baltasar.

Coulibaly, que huyó con 18 años de la complicada situación que azotaba a Mali, es musulmán, pero no le importa participar en una tradición cristiana cuando se trata de dar “alegría a los niños”, en lo que considera un día “mágico” tanto para él como para los pequeños.

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