De humor, costumbrista y surrealista es el libro “Cinema Palacio”, del escritor Iván Noé Espadas Sosa, que será presentado el sábado 14, a las 12 horas, en el Centro Cultural “José Martí”, en el marco del Mérida Fest.

La presentación estará a cargo de la escritora María Elena González Ortega.

El libro fue seleccionado para su publicación por los Fondos de Ediciones y Coediciones del Ayuntamiento de Mérida.

El autor explicó que la obra es de género híbrido, pues se trata de crónicas, algunas muy parecidas al cuento, y otros son cuentos muy semejantes a la crónica.

El Cine Palacio existió en Cacalchén, propiedad de la familia de Espadas Sosa. Estuvo en operaciones desde 1950 hasta 1992.

El autor aclaró que el libro no es de crítica de cine, aunque sí tiene crítica social.

“Yo consideraría que es un libro de humor, habla de cómo los cinéfilos de la época reaccionaban ante los géneros cinematográficos de diferentes épocas”, dijo.

“Inicio en la década de los setenta, cuando se pusieron muy de moda las películas de luchadores como el Santo, pasando por las películas de ‘mojados’, el espagueti western, el western chicano de hermanos Almada o Jorge Rivero”.

El libro también habla del género de ficheras y de películas norteamericanas.

“Yo crecí en la industria de exhibición de cine, tuve la oportunidad de ver cómo se movía y cómo reaccionaba la gente ante esas cintas, que eran un reflejo, por muy absurdas que fueran algunas, de la sociedad de la época”.

“Cinema Palacio” le sirvió también al escritor para hablar de los cines del interior del Estado.

“Las mismas películas gustaron y el comportamiento social se veía en los cerca de 170 cines que funcionaron en esa época, en el interior del Estado”, apuntó.

Detalló que el Cinema Palacio era la casa de un hacendado, muy grande, incluso por dentro tenía arcos con corredores y realmente parecía un palacio.

En la década de los sesenta se adaptó como un pequeño salón de cine y en 1970 su papá, Iván Espadas Burgos, adquirió equipos de proyección profesionales y los adecuó al espacio, se le agregó una pantalla y se convirtió en cine.

El escritor recordó que dieron muchas funciones en Cinema Palacio y en el libro narra esas experiencias.

“Yo comencé a los 9 años. Las películas, que venían en rollos, en paquetes muy aparatosos, las mandaban a Cacalchén por tren. Entonces yo, con una carretilla, iba a la estación de trenes a buscar las películas y llevarlas al cine, que estaba como a cuatro esquinas”.

“Luego vendí boletos, proyecté películas, fui programador de películas, venía a Mérida a escoger qué películas íbamos a proyectar. El tren dejó de pasar antes de que cerráramos y comencé a distribuir en camioneta las películas”.

“Digamos que conozco bastante bien el ambiente, la industria de la exhibición de películas”.

“Cinema Palacio” consta de 15 capítulos que hablan de los cines al aire libre, del impacto que tuvo “La guerra de las galaxias” cuando llegó a los pueblos, en 1980; del surrealismo y el costumbrismo del cine mexicano.

“Hay un capítulo que se llama ‘La época del chile picante’, cuando se puso de moda el género de ficheras. Otro fenómeno fue la película ‘Rigo es amor’, fue un éxito taquillero”.

Sobre la crítica social que hace en el libro, indicó que lo hace por medio de personajes como el Santo, y opinó que, en lugar de luchar contra las mujeres vampiro, lo hubiera hecho contra los Halcones del 71 o contra la policía del “Negro” Durazo.

“El cine en los pueblos en la década de los setenta lo recuerdo como algo onírico, como si viniera de un cuento”.

La obra de 95 páginas estará a la venta el día de la presentación a un precio accesible. También está disponible en formato virtual.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

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