CIUDAD DE MÉXICO (EFE).— El “Diccionario de mexicanismos”, una obra de minería lingüística que agrupa miles de palabras propias del país, es un “espejo de identidad” para los mexicanos y una ventana a “un mundo de conocimiento” para los extranjeros, dijo la directora del proyecto, Concepción Company.

“Para un mexicano, sin duda, es un espejo de identidad, de reconocimiento, de gozo y de seguridad”, indicó Company, directora adjunta de la Academia Mexicana de la Lengua.

Para los ajenos o recién llegados al país, contrapuso, el diccionario se convierte en la puerta de entrada a “un mundo de conocimiento” en el cual admirar una riqueza dialéctica que permea en los rincones del día a día.

“Dentro de este rico universo, un saltamontes se vuelve un “chapulín”, el trabajo es la “chamba”, es mejor “apapachar” que abrazar, se prefiere el “parteaguas” al hito y el tantas veces estereotipado “güey”, cuenta con hasta seis acepciones diferentes”, explicó.

El extenuante trabajo de bucear en la bibliografía existente, blogs de internet, lexicones y las calles de todo México le llevó cerca de 10 años a Company y a su equipo, compuesto de siete académicos y nueve lexicógrafos, en los que la lista nunca paró de crecer.

“Empezamos el trabajo en 2011 y lo entregamos a Planeta (la editorial) en el año 2021. Y aquí estamos ya con una obra muy linda”, expuso la académica, rodeada de las joyas librescas que alberga la biblioteca del Instituto de Estudios Filológicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

No obstante, no se trata de una obra lexicográfica al uso. “Diccionario de mexicanismos. Propios y compartidos” no subordina el habla de México a ninguna otra variante del español, por lo que no realiza definiciones sinonímicas.

Por el contrario, otorga un significado completo que abarca todos los matices que se desprenden de los distintos lugares del país con el fin último, insistió Company, de hacer “un llamado al respeto y al conocimiento desde el extranjero”.

De forma general, ápuntó la lingüista: “En España se mantiene un cierto desprecio hacia las formas que ha desarrollado el español lejos de sus fronteras, esencialmente en América Latina”.

Uno de los objetivos de este diccionario, contó la investigadora, es dar igualdad a los mexicanismos y reconocer las diversas y, todas válidas, formas del español.

Naturalizada mexicana tras pasar en el país gran parte de su vida, Company contó como ella y el resto de sus paisanos siguen sorprendiéndose con la sexualidad que subyace de muchas de sus palabras.

“Un diccionario es un espejo de identidad y donde se ven las obsesiones. En la lengua española hablada en México, el mundo sexual es uno de los grandes ejes que estructuran el vocabulario”, agregó.

La riqueza del español es producto de siglos de una evolución que no se detendrá… No hay límites para la lenguaje, va a seguir caminando”, concluyó.

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