El presbítero Luis Alberto Avilés Aguilar, coordinador de la Dimensión Diocesana de Pastoral para la Catequesis en la Arquidiócesis de Yucatán y también párroco de Santa Ana, dijo que en la entidad hay unos 7,000 catequistas y “pudiéramos decir que son pocos”.
“Son pocos en el sentido del acompañamiento que el catequista debe realizar con los niños”, indicó, para luego añadir que a la catequesis infantil asisten unos 100,000 menores en el Estado.
“A ellos se les debe dar un acompañamiento cercano, lo más personalizado posible porque cada niño tiene una manera muy particular de irse encontrando con Dios”.
Cerca de la tecnología
Al hablar de los cambios producidos en esta dimensión durante la pandemia, el padre Avilés Aguilar admitió que “algunos se fueron, pero llegaron otros; siempre estamos invitando a nuevas generaciones de catequistas”.
“Durante la pandemia los catequistas no cesaron de trabajar, estamos sorprendidos de que muchos catequistas que no tenían habilidades tecnológicas incursionaron en esta nueva realidad, incluso los catequistas adultos mayores, como los de la parroquia de Santa Ana”.
“Pudiéramos decir que, aunque hubo un impacto en algunos catequistas que se fueron por enfermedad o por dificultades tecnológicas, al mismo tiempo impactó positivamente porque los sacó de su zona de confort. El catequista siempre está comprometido con su vocación y, por lo tanto, muchos catequistas se subieron a las plataformas digitales, incluso los adultos mayores, para dar catecismo de tal manera que se enriqueció el servicio de la catequesis”, manifestó.
“Hubo elementos difíciles pero también elementos positivos porque muchos catequistas se animaron y fortalecieron su servicio adquiriendo nuevas habilidades en este testimonio, en este compartir la fe”.
Constante crecimiento
El padre Luis Alberto recordó que en los últimos años la población de Yucatán ha crecido, “muchas veces porque viene gente de fuera”.
“Las personas van migrando a las ciudades y en este sentido ya no nos damos abasto, pero también contamos con la generosidad del pueblo de Dios”.
Señaló que para ser catequista es necesario reconocer el llamado de Dios. “Reconocer que Dios te llama, que descubras esa inquietud por servir a tus hermanos, de querer compartir la fe y acercarte al servicio de la catequesis”.
“Muchos catequistas empiezan precisamente así, a veces son padres de familia, son hermanas, primos que llevan a hijos, hermanitos o primos a la catequesis y van acercándose a los catequistas, van involucrándose”.
“Lo más importante es que se acerquen, conozcan qué es la catequesis y a partir de eso, si Dios les llama y les gusta, hablen con el párroco o con los coordinadores del catecismo y acérquense; hoy sí hacen falta catequistas”.
Actualización
El presbítero informó que hubo actualización en los textos de la catequesis a finales de 2019 e inicios de 2020, antes de la pandemia.
“Se cambió un poco la metodología haciéndola mucho más participativa, de tal manera que la catequesis sea más significativa en la vida de los niños”.
“Si sienten el llamado, acudan a sus parroquias”, concluyó el sacerdote.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
