Una antigua tradición de la Semana Santa en Mérida se retomó ayer con la peregrinación a la Catedral, desde la iglesia de Nuestra Señora del Carmen (Mejorada), de Jesús Nazareno y la Virgen María de los Dolores.

Además de las imágenes mencionadas, custodios también cargaron una cruz de madera de grandes dimensiones por las calles del centro de la ciudad hasta llegar a la Catedral.

La procesión congregó a buen número de personas, que durante el trayecto rezaron el rosario y meditaron la Pasión de Jesús.

Esta actividad estuvo suspendida por las restricciones a la movilidad impuestas por la pandemia de Covid-19. Ya que se reabrió la actividad comercial y social, se decidió retomarla con el mismo fervor y seguimiento a Jesús, especialmente en el momento de su aprehensión.

El padre Bartolomé Tuz Mut, párroco de Nuestra Señora del Carmen, informó a la salida de la procesión que en la actividad se recordarían los momentos de Jesús llevado la cruz.

Recordó que primero aprehendieron al Salvador y lo llevaron ante Poncio Pilatos y a casa de Caifás, el sumo sacerdote; después, a casa de Herodes, donde se burló de Jesucristo. Al Mesías lo regresaron con Pilatos y ahí fue que la gente, asustada por los sumos sacerdotes, pidió la muerte del Redentor.

Pilatos quería soltar a Jesús como parte de los indultos de Pascua a detenidos “y había uno muy malo que se llamaba Barrabás”.

“Entonces Pilatos le dice a la gente que debe soltar a un reo. ‘¿A quién quieren que yo suelte, a Jesús o a Barrabás?’. Y todos dijeron a Barrabás. Entonces entregó a Jesús para que lo crucificaran, no sin antes haber reconocido que Jesús era inocente, que no tenía ninguna culpa”.

“¿Qué es lo que vamos a recordar ahora con la imagen de Jesús Nazareno? Estamos recordando la aprehensión de Jesucristo que sucedió en el Monte de los Olivos. Ahí, después de la cena, fue con los apóstoles, se alejó un poco con Pedro, Santiago y Juan; se postró en una piedra para orar a Dios pidiéndole que, si fuera posible que no tuviera que pasar por ese trance, pero él añade que no debía hacerse su voluntad, sino de su Padre”.

“Al terminar la oración entra Judas Iscariote, que lo entrega con un beso. En ese momento los soldados aprehenden a Jesús y se lo llevan”, recordó el sacerdote, entre otros pasajes.

El programa concluyó con una misa que ofició en Catedral el padre Tuz Mut.

“El Jueves Santo es eucarístico y sacerdotal”, recordó el sacerdote acerca de la Semana Santa.

“El Viernes Santo recordamos la muerte de Jesús en la cruz, y el Sábado Santo está lleno de signos muy importantes, como el fuego nuevo y el agua”, agregó.

“El cirio pascual es el signo de Jesús resucitado”, explicó finalmente el sacerdote.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

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