“Abandonamos a Cristo cuando sus criterios de vida son contrarios a nuestro gusto o a la moda de la sociedad; pero ninguna dificultad, ni externa ni interna, debería hacerlos perder la unión con Él”, señaló el obispo auxiliar de Yucatán, monseñor Pedro Mena Díaz, en la misa que presidió ayer en la Catedral con motivo del inicio del XIII Encuentro Nacional de Pastoral de Turismo “Turismo y la casa común”.
“La última palabra no es la cruz sino la vida y ahí encontraremos la serenidad, ahí se cumplirá lo que nos dijo el Evangelio”, indicó el prelado ante los participantes del Encuentro.
Dijo que toda Pastoral en la Iglesia tiene como base la fe que los bautizados han recibido. “Creo que la pregunta que nos formulamos en la Pastoral de Turismo es la del Evangelio. ¿Los turistas católicos de verdad creen y los agentes de verdad creemos?”, cuestionó.
El obispo auxiliar preguntó: “Turistas y agentes de la Pastoral de Turismo, ¿hasta qué punto es sólida nuestra fe en Jesús? ¿Aceptamos también la cruz o no quisiéramos que apareciera en nuestro camino? Puede pasar como a Pedro antes de la Pascua: todo lo iba aceptando menos cuando el Maestro hablaba de la muerte o cuando se humillaba para lavar los pies de los suyos”.
“La cruz y la humillación no entraban en su mentalidad y por tanto en su fe en Cristo, luego maduró por obra del Espíritu Santo”, añadió.
Después de la homilía, dirigió un mensaje a los presentes: “Hermanos participantes de este XIII Encuentro de la Pastoral de Turismo, sean bienvenidos a nuestro Yucatán, en donde se encuentra uno de los primeros pueblos declarados mágicos y que tiene una fuerte actividad turística: Izamal”.
Izamal, expresó, es un lugar de peregrinación para los yucatecos porque ahí se venera a la patrona, Nuestra Señora de Izamal. “Ella mira desde su camerino a todos los que llegan a su santuario, ella sabe cuándo son peregrinos y cuándo son solo turistas”, puntualizó.
“Pidámosle a ella que nos inspire para fortificar la fe de los peregrinos y para convertir a los turistas en peregrinos al paraíso de los paraísos: la casa eterna del Padre”.
“Que Nuestra Señora de Izamal interceda para que este Encuentro tenga frutos abundantes en la visión de la Iglesia en México”, finalizó.
Monseñor Pedro Mena celebró con su homólogo monseñor Mario Medina Balam y el presbítero Horacio Hernández de la Torre, secretario ejecutivo de Pastoral de Turismo de la Conferencia del Episcopado Mexicano, entre otros sacerdotes.
Al término de la misa, los asistentes del Encuentro participaron en una cena que se sirvió en el Centro Cultural de Mérida Olimpo.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
