TOKIO (EFE).— La Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) lanzó ayer con éxito un cohete para orbitar un nuevo satélite de investigación de la evolución del universo y el espacio-tiempo, y un módulo de aterrizaje lunar.
El cohete H2A número 47 fue lanzado desde el Centro Espacial Tanegashima, situado en Kagoshima (suroeste del archipiélago), y “voló según lo planeado”, según la JAXA, que calificó de exitoso el lanzamiento después de que el módulo se desprendiera correctamente del aparato tras 47 minutos.
Estaba previsto que la misión despegara a finales de agosto, pero la salida fue pospuesta por el mal tiempo. El de ayer fue el primer lanzamiento de esta envergadura desde la isla tras el fallido despegue inaugural del cohete japonés de nueva generación H3 el pasado marzo que, junto a las recientes misiones fallidas para aterrizar módulos en la Luna, supuso un duro y preocupante golpe para la industria espacial nipona.
El satélite XRISM (X-Ray Imaging and Spectroscopy Mission) es un aparato de observación de rayos X destinado a investigar los vientos de los gases de plasma que soplan a través de las galaxias para desentrañar la evolución del universo y la estructura del espacio-tiempo. La misión, liderada por Japón, es un proyecto conjunto con la NASA estadounidense y la Agencia Espacial Europea (ESA).
El XRISM está especializado en observaciones espectroscópicas de rayos X de alta resolución del movimiento de estos gases calientes para determinar flujos de masa y energía que ayuden a conocer la composición y evolución de los objetos celestes.
Los rayos X se liberan en las explosiones más enérgicas y lugares más calientes del universo, entre ellos las masas de gas que envuelven los cúmulos de galaxias.
El gas remanente en los cúmulos de galaxias son un vestigio del nacimiento y muerte de las estrellas, por lo que el estudio de los rayos X emitidos por él permitiría descubrir qué elementos contiene y trazar un mapa de cómo el universo se enriqueció de ellos.
La misión tiene también como objetivo medir la luz de los rayos X emitidos por objetos inmensamente densos, como los agujeros negros de gran tamaño que se encuentran en el centro de algunas galaxias, con el fin de ayudar a comprender cómo se deforma el espacio-tiempo a su alrededor y en qué medida esto influye en sus galaxias.
El módulo SLIM, por su parte, supone el nuevo intento de Japón para realizar su primer alunizaje exitoso.
Se espera que el módulo entre en la órbita del satélite natural de la Tierra en unos tres o cuatro meses y que su intento de aterrizaje se produzca en unos cuatro o seis meses.
El módulo intentará tocar la superficie lunar cerca del cráter Shioli, cerca del ecuador del satélite, en un intento de realizar “el aterrizaje más preciso” hasta la fecha, según JAXA.
El aparato tomará imágenes que serán usadas en el proyecto de exploración lunar Artemis, que aspira a facilitar la vuelta del ser humano a la Luna y, en último término, la exploración de Marte.
De conseguirlo, Japón sería el quinto país en aterrizar un módulo en la Luna, tras la ex Unión Soviética, Estados Unidos, Canadá e India.
El primer ministro japonés, que participa en Indonesia en la cumbre de la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (Asean), se hizo eco del lanzamiento de ayer en un mensaje publicado en su perfil de la red social X. “El desarrollo de cohetes es esencial para las actividades espaciales independientes de Japón”, escribió Kishida, que señaló que su gobierno seguirá apoyando las actividades del sector para realizar un lanzamiento del nuevo H3 con éxito.
