Escena de la ópera “Las noches de Fígaro” de Mozart, reinterpretada por Martin Kusej, que se presentó este año en el Festival de Salzburgo
Martin Ku?ej Le Nozze di Figaro Festival de Salzburgo 2023 bybattaglia.com

VIENA (AP).— El mundo de la ópera se divide en dos: las producciones europeas con visiones de los directores que reinventan las obras de formas que los compositores nunca imaginaron, y las puestas en escena tradicionales favorecidas en Estados Unidos e Italia, que algunos entendidos consideran como pasadas de moda.

La versión que Martin Kusej presentó de “Las bodas de Fígaro” de Mozart en el más reciente Festival de Salzburgo incluyó peleas llenas de cocaína, un sacerdote abusador, una prostituta casi desnuda y una fiesta de música electrónica que se realiza en un sótano.

Damiano Michieletto transformó “Aída” de Verdi, en la Ópera Estatal de Baviera de Múnich, en una denuncia contra la guerra en la que Radamés se derrumba a causa del trastorno por estrés postraumático durante una marcha triunfal de amputados y el sumo sacerdote Ramfis intenta casarse con la hija del rey, Amneris.

La puesta en escena de Tobias Kratzer de “Tannhäuser” de Wagner, revivida en el Festival de Bayreuth de este año, imagina un personaje principal vestido de payaso como parte de una pandilla de contracultura y una drag queen, enana y diosa del amor en un vestido de cóctel con lentejuelas, y quien maneja una camioneta Citroën con la que atropella a un policía en el estacionamiento de un Burger King.

“Soy muy conocido por mi trabajo irritante, y creo que me contrataron especialmente para eso”, dijo Kusej.

“¿Quién quiere tener la versión número 150 de un ‘Fígaro’ bien hecho en Salzburgo? Quiero que sea relevante para la audiencia actual. Vi muchos, muchos, muchos espectáculos y siempre estaba un poco decepcionado. Hay buenos espectáculos e interesantes espectáculos. Pero mi objetivo es realmente hacer que la ópera viva en nuestro tiempo, planteando los cuestionamientos que tenemos hoy”, agregó.

Algunos directores se involucran en una carrera de reinterpretación llena de alusiones culturales tangenciales. Varias arias han sido recibidas con aplausos sordos mientras espectadores perplejos digerían la acción del escenario.

La versión absurdista de Krzysztof Warlikowski de “Macbeth” de Verdi en Salzburgo hizo que Lady Macbeth visite a un obstetra y descubra que es infértil mientras las brujas adornadas con anteojos para el Sol predicen el futuro luciendo brazaletes amarillos y negros que advierten sobre la radiactividad.

Malgorzata Szczesniak, la esposa del director, es la escenógrafa y diseñadora de vestuario y cambia la locación de Escocia a un Jeu de Paume, una cancha de tenis que hace referencia a la Revolución Francesa.

En el fondo se muestran fragmentos de “El Evangelio según San Mateo” y “Edipo, el hijo de la fortuna”, de Pier Paolo Pasolini. El banquete termina cuando se sirve un muñeco en una bandeja de plata con perejil y manzanas.

Para el acto final Macbeth está en una silla de ruedas, después de que una bruja lesionara su pierna al clavarle agujas de tejer en un muñeco vudú. Lady Macduff envenena a casi 40 niños con bebidas en un cine y sus cuerpos sin vida están dispuestos frente al escenario.

“Compartes esta visión con tu audiencia y desde ese momento comienza la aventura”, manifestó Warlikowski.

“Si vienes con ojos para ver lo que sucede, no obtendrás nada. Pero si vienes con ojos que quieren ver y al mismo tiempo estás pensando, tal vez tu pensamiento te conecte con esta visión”, añadió.

Warlikowski estaba complacido por la falta de enojo entre la audiencia.

“En el caso de Verdi, es difícil no ser abucheado”, indicó.

Kusej imagina a los Almaviva armados y a sus sirvientes como una familia mafiosa en un hotel tipo W diseñado por Raimund Orfeo Voigt, con elegantes trajes contemporáneos de Alan Hranitelj.

El conde y Fígaro resoplan durante la obertura, mientras que la condesa toma pastillas y bebe de una botella de vino, Susanna sorbe un cóctel junto con una cápsula y Basilio se dispara. Basilio es sacerdote en lugar de profesor de música y el jardinero Antonio es una persona sin hogar.

Un Fígaro tambaleándose y una Susanna asintiendo comienzan la velada borrachos en un bar, su “Cinque… dieci… venti” (cinco, diez, veinte) se refiere a tragos en lugar de medidas de piso.

En el aria de “La vendetta” de Bartolo, “tutta Siviglia” (toda Sevilla) se convierte en “tutta la terra” (toda la tierra) para hacerlo más universal. El conde, Fígaro y Basilio maltratan a Cherubino durante el acto de “Non più andrai”; el sacerdote azota la cara de Cherubino contra un cristal.

“Porgi, amor” abre el segundo acto con la condesa mirando la pintura de Gustave Courbet de 1866 “L’Origine du monde (El origen del mundo)” mientras una mujer desnuda se sienta en una bañera adyacente.

El conde canta “Vedrò, mentr’io sospiro” mientras una prostituta en tanga lo viste, ganando un fajo de billetes. La familia se reúne, muchos con audífonos, para bailar en un estacionamiento, siete niveles bajo tierra, antes de la boda en la azotea de Susanna y Fígaro.

El gerente general de la Ópera Metropolitana de Nueva York, Peter Gelb, había pensado en coproducir una “Forza del Destino” que se presentó en Munich en 2013, aunque Gelb decidió no seguir adelante luego de ver que contendría referencias a los ataques terroristas del 11 de septiembre en Nueva York.

Luego de asistir a la función de “Las bodas de Fígaro” de Kusej, Gelb admitió que “estamos interesados en directores de escena a los que les gustaría emocionar a nuestro público, no llevarlos a una revuelta”.

Abuchear a los directores se ha vuelto común en Bayreuth. Sin embargo, este año los detractores solo mostraron su disgusto en un pequeño segmento del “Parsifal” de Jay Scheib, dominado por lentes de realidad aumentada y una temática de colapso energético global.

Kratzer señaló en su programa de “Tannhäuser” que “el vestuario histórico per se ahora se percibe en gran medida como retro o reaccionario”, y fue recibido con abucheos en la noche de su estreno hace cuatro años.

No obstante, su puesta en escena, con decorados y vestuario de Rainer Sellmaier actualmente se considera un clásico de Bayreuth.

“La Bohème” de Claus Guth para la Ópera de París, ambientada en una nave espacial, fue abucheada en 2017 y aplaudida cuando tuvo su reestreno este año.

Cecilia Bartoli, la mezzosoprano italiana que dirige el Festival de Pentecostés de Salzburgo, eligió a Christof Loy para una puesta en escena minimalista de “Orfeo y Eurídice” de Gluck, que protagonizará pronto.

“Decidimos hacer una ópera de Bellini, Rossini, Mozart, Haydn, Gluck o Verdi, tenemos una música que fue compuesta por el más grande compositor y un libreto, que en algunos casos es muy bueno”, expresó Bartoli.

“Un buen director es aquél que respeta, que entiende esto y es capaz de traer una nueva dimensión a la obra. Pero una cosa es traer una nueva dimensión, la otra es destruir la pieza”, admitió.

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Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam Aquitani, tertiam qui ipsorum lingua Celtae, nostra Galli appellantur.

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Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae.

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