La creatividad es la inteligencia que se divierte.Albert Einstein.
A Oramis López Cedeño.
Derivada de múltiples reflexiones sobre la finalidad y rumbo de los Museos y de los objetos museales, es necesario entender cómo éstos han evolucionado a través del tiempo y de las prácticas científicas (museológicas).
Si bien, el primer antecedente histórico de lo que podríamos considerar como un museo de primera generación data del siglo XVIII, lo podemos encontrar en los llamados “gabinetes de curiosidades naturales y artificiales renacentistas” también conocidos como “gabinete de arte y maravilla” o “sala de rarezas”.
Su característica era la de conservar y admirar distintos objetos que iban desde animales exóticos, objetos preciosos o raros, autómatas a antiguas piezas arqueológicas, o incluso obras de arte, los cuales funcionaban a manera de almacén o vidriera para mostrar hallazgos agrupados en ocasiones en cuatro categorías: “Naturalia” (la parte que abarcaba diversos objetos naturales, tanto minerales como animales y vegetales), “Artificialia” (que incluía obras de arte, antigüedades y todo tipo de artefactos fabricados o modificados por el hombre), “Exótica” (plantas, animales, piedras y demás especímenes exóticos) y “Scientifica”, que agrupaba los instrumentos científicos, los autómatas o los dispositivos ópticos.
Los museos de segunda generación son aquellos de carácter tecnológico surgidos en el siglo XIX, nacidos de la Revolución Industrial, y con una vocación claramente pedagógica dirigida a las clases artesanas.
Los museos de tercera generación que aparecerían en el siglo XX son conocidos como “Science Centers” (Centros de Ciencias), cuyas características fundamentales eran la de ser centros interactivos, en donde había el culto al objeto propio de las dos generaciones anteriores, y en los cuales se concede una mayor importancia a las experiencias. De igual manera, son conocidos como “Exploratorium”.
En los museos considerados de cuarta generación pueden identificarse los denominados “parques temáticos” de carácter “científicos o arquitectónicos”, en los cuales se transforman los espacios o los entornos con la interacción del visitante; incluyendo en ellos a los temáticos o naturales, así como a los sitios arqueológicos, para los cuales es indispensable contar con una asistencia o con el recorrido programado, considerando como herramienta a los recursos pedagógicos para que no solo sea un recurso el entretenimiento que extrapole las atracciones al campo del espectáculo.
Finalmente, los museos de quinta generación surgen de una sumatoria de los anteriores, en los cuales se emplean además los nuevos medios de comunicación y los modelos de realidades virtuales con fines museológicos, transformando la visita del público en experiencias inmersivas, y a los espacios en verdaderos lugares educativos y de comunicación.
Es importante destacar que, el éxito del Internet abrió las puertas a esta generación de museos virtuales, en los cuales las posibilidades de comunicación se han convertido en casi “instantáneas”, estableciendo una relación circular dinámica (comunicación activa con el público).
Además de ello, permiten de forma remota la visita a los espacios y a las colecciones, y se han convertido en medios de publicidad. Asimismo, el objeto museal (expuesto o parte de las colecciones o acervos) perteneciente a los espacios deja de ser relevante frente al conocimiento y la experiencia (autenticidad escenificada), ya que los soportes electrónicos están constituyendo una verdadera explosión mediática de alcances imprevisibles. No obstante, esta prospección de los museos rumbo a la quinta generación todavía existen limitantes derivadas no solo de la situación presupuestaria, sino también la técnica, científica y pedagógica; además de que, debido al avance o caducidad inmediata de la tecnología y la renovación constante de los recursos museales también son un reto.
Por otra parte, aún coexisten los museos clasificados en la primera o la segunda generación, pero que, ante la masificación tecnológica que se afronta como un reto, la meta es seguir avanzando para evitar la deserción de sus públicos, que cada día son más jóvenes como una forma de sostenibilidad del espacio museal.
Curador
