A la izquierda, los galardonados con los Premios Princesa de Asturias posan en audiencia matutina junto a los reyes Felipe de Borbón y Letizia Ortiz Rocasolano, la princesa Leonor y la infanta Sofía. Debajo, la llegada por la tarde de la familia real al Teatro Campoamor
A la izquierda, los galardonados con los Premios Princesa de Asturias posan en audiencia matutina junto a los reyes Felipe de Borbón y Letizia Ortiz Rocasolano, la princesa Leonor y la infanta Sofía. Debajo, la llegada por la tarde de la familia real al Teatro Campoamor

OVIEDO (EFE).— Meryl Streep formalizó ayer su ingreso en las páginas de oro de los Premios Princesa de Asturias con una interpretación del papel de vencedora del galardón de las Artes, que hipnotizó al millar de asistentes a la entrega de los galardones en Oviedo.

Acostumbrada al éxito por una carrera que la ha encumbrado como una leyenda cinematográfica, Streep, de 74 años, volvió a recorrer la alfombra de las estrellas.

Esta vez de color azul y no para recibir alguno de los tres Óscares que atesora, sino el diploma de la Fundación Princesa de Asturias por el que se ha confesado “muy orgullosa”.

“Como he representado a personajes extraordinarios, ahora me toman por una de ellas”, bromeó la estrella de Hollywood al aludir a algunos papeles, como los de “África mía”, “Los puentes del Condado de Madison” y La Dama de Hierro”.

Con la sencillez exhibida durante su permanencia en Oviedo y sus lentes de pasta, la actriz se mostró honrada de pasar a ser una más de “las voces de muchos héroes” de los siglos XX y XXI a los que se han reconocido con los premios de la Fundación Princesa de Asturias.

La veterana actriz se une a otros íconos del cine, como Woody Allen y Martin Scorsese, y, en otros campos, a Nelson Mandela, Yaser Arafat, Isaac Rabin y los inventores de la vacuna contra el Covid-19, premiados en otras ocasiones.

También, a Haruki Murakami, si bien el introvertido escritor japonés rompió ayer la tradición de que el ganador de las Letras tome la palabra en la ceremonia.

Con los ojos cerrados, Murakami fue uno de los que sintió la pasión del discurso de Streep, en el cual la estrella reivindicó “el don de la empatía” como antídoto ante un mundo “cada vez más hostil y volátil”.

Tampoco perdió detalle de las palabras cautivadoras de Streep la princesa Leonor, otro de los focos de atracción en la que fue su quinta ceremonia en Oviedo, a pocos días de cumplir 18 años.

El keniano Eliud Kipchoge, quien cambió la camiseta de tirantes de maratoniano por el traje y la corbata, fue otro de los que subió al atril para agradecer el diploma.

“Correr es un vehículo que tiene el poder de unirnos. Un mundo que corre es un mundo feliz. Y un mundo feliz es un mundo en paz”, sostuvo la leyenda keniana, de 38 años, a pesar de haber sido desposeído hace apenas dos semanas de su récord del mundo de maratón por su compatriota Kelvin Kiptum.

Por nivel de decibelios en las ovaciones del público destacó la recibida por los directivos de la Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Desatendidas (DNDi), distinguida con el galardón de Cooperación Internacional. Con sus manos entrelazadas, sus cuatro directivos alzaron el diploma para seguir insistiendo en el reto de desarrollar nuevos tratamientos para pacientes “olvidados” de comunidades pobres y vulnerables.

La emoción de los premiados se redobló en el caso del profesor y escritor italiano Nuccio Ordine, premio de Comunicación y Humanidades, y de la historiadora francesa Hélène Carrère d’Encausse (Ciencias Sociales), fallecidos después de anunciarse su distinción.

Sus familiares les encarnaron en el escenario y en el caso de la académica francesa lo hizo su hijo, Emmanuel Carrère, Premio de las Letras hace dos años.

El Teatro Campoamor, donde tradicionalmente se celebra la ceremonia, colgó de nuevo el cartel de aforo completo. Fieles a la cita, asistieron la reina Sofía, madre del rey Felipe VI; varios miembros del gobierno, encabezados por la vicepresidenta primera en funciones Nadia Calviño, así como la presidenta del Congreso, Francina Armengol, y el del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido, entre otras autoridades.

Premio España

Ayer se hizo la entrega de los Premios Princesa de Asturias en diferentes categorías.

Premio póstumo

El reconocimiento en aplausos a los galardonados se redobló en los casos del italiano Nuccio Ordine, premio de Comunicación y Humanidades, y la historiadora francesa Hélène Carrère d’Encausse, fallecidos después de ser anunciados como ganadores.

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