BARCELONA (EFE).— Sus medidas son 86-65-90, su altura: 1.72 metros. Nada llama demasiado la atención sobre la modelo japonesa afincada en Barcelona Yuri Fukuhara a excepción de su edad, 55 años, casi el doble que la de la mayoría de sus compañeras que estos días desfilan en la 080 Barcelona Fashion.
La pasarela hace bandera de la diversidad de géneros, cuerpos y edades. Eso explica que Fukuhara, que atiende a EFE mientras se prepara en peluquería para su tercer desfile del día, fuera seleccionada para buena parte de las colecciones que se muestran en Barcelona.
“No hay ninguna diferencia entre tener 20 años o tener 55 como yo para hacer este trabajo. A mí me gusta mucho desfilar y hacer sesiones de fotos de moda. Y si acaso algo echo en falta es que seamos más como yo”, reconoce Fukuhara.
Y es que aunque muchos diseñadores incluyen a modelos que sobrepasan la edad que históricamente se consideraba normativa para la moda, lo que en el argot eufemístico de la industria se denomina “belleza atemporal”, a menudo solo aparece en un caso por desfile, como una cuota de diversidad.
“Me encanta cuando tengo a más compañeras de mi edad. Mamás, nos llamamos”, confiesa.
Llegó a Barcelona desde su Tokio natal en 1993. “Ya soy más de aquí que japonesa”, asegura Fukuhara, quien vive en el popular barrio del Born y anda por su ciudad de adopción en bicicleta.
“Cuando era adolescente, en Japón intenté ser modelo pero la agencia a la que me dirigí me recomendó perder cinco kilos antes de ir a algún cásting. Me pareció una locura en pleno desarrollo no comer bien y deseché la idea. Pero la vida me tenía deparado que empezara a desfilar años más tarde”.
Con la 080 Barcelona Fashion lleva desfilando desde 2021 intermitentemente, pero en su porfolio tiene campañas de importantes marcas de ropa. Entiende que su perfil llame la atención, por poco habitual, aunque subraya que ella no debería ser noticia por su fecha de nacimiento. “Poco a poco estoy agradecida de que el mundo de la moda empiece a espabilar. Antes eras vieja si tenías 30 años”, señala.
Aunque no se considera más veterana que sus compañeras en la veintena que llevan ya muchos años desfilando, sí apunta que ser una “rara avis” le da cierta “tranquilidad”.
“La verdad que yo ni estoy insegura ni me comparo con nadie. Cada una es diferente. Eso es la belleza”, afirma.
Sobre si no se siente un referente para otras modelos que vayan cumpliendo años y decidan seguir trabajando, Fukuhara se muestra modesta. “Hay en el mundo un montón de modelos mayores mucho más famosas que yo”, asegura.
En cuanto a si cuida de alguna manera especial su imagen para seguir ejerciendo de modelo, cuenta que intenta “mantenerse activa”. “Esta semana de 080 voy y vengo de casa en bici. Y también nado y cuido un poco la dieta, aunque, la verdad, me encanta comer”, explica entre risas.
Dice no atreverse a elegir un solo diseñador preferido, si bien tiene buen recuerdo de Paloma Wool, la primera marca que le dio la oportunidad de desfilar.
“Me gusta todo tipo de ropa, aunque mi disfrute máximo llega con los trajes de chaqueta. Me encanta el estilo Diane Keaton en ‘Annie Hall’”, cuenta.
Detrás de la elección de Yuri Fukuhara para la 080 está otra profesional veterana del mundo de la moda, la directora de cásting Esther García Capdevila.
La responsable de elegir a las modelos que luego son propuestas a los diseñadores para sus pasarelas asegura que se fijó en Fukuhara porque le pareció desde el principio “una persona con un gran carisma estético y estupendas proporciones”.
Destaca también que su belleza “transmite mucha paz interior” y que en esta época de diversidad de cuerpos y físicos ella era una elección “ideal”.
