“VELEN Y ESTEN PREPARADOS”
Hoy nos encontramos en el comienzo del nuevo Año Litúrgico que, en sus varias etapas estará unido al evangelio según san Marcos. Iremos viendo cómo este autor nos va a ir proponiendo un camino en el misterio de Jesús pasando de la oscuridad a la luz.
En los textos de hoy encontramos dos movimientos: el primero está representado por la acción de Dios, ya que hay una venida, un retorno, una acción de Dios hacia el ser humano. Es a lo que se refiere el profeta Isaías en la primera lectura, cuando suspira diciendo: “Ojalá rasgaras los cielos y bajaras…”.
Dios, en Jesucristo, “ha bajado” hasta nosotros, ha ido al encuentro de todos los hombres y mujeres de todos los tiempos, y ha revelado su rostro de “Padre” y de “Redentor”. La revelación y la encarnación son el testimonio más real de esta acción de Dios suplicada por el profeta Isaías, sin la cual el ser humano permanecería solitario en este universo indiferente a sus esperanzas, a sus dolores, a sus enfermedades.
El texto de san Marcos dibuja muy bien la acción humana: permanecer alerta, vigilar, estar atentos…, como si se tratara de no poder dormir, ya que la “venida” del Señor será una sorpresa.
Hay un verbo, pues, que resuena tres veces en el evangelio de hoy: “gregorien”, “velen, vigilen” que es muy cercano a otro verbo: “despierten”; así, Jesús insiste en estar despiertos, atentos, libres de la neblina del sueño y de la inmovilidad.
Toda la tensión de la noche no está tanto en la pesadilla de la oscuridad o en los peligros que anidan en ella, sino en lo imprevisible del regreso del dueño de la casa. La invitación: “¡Vigilen!”, cae con vehemencia sobre nuestras personas que tanto nos agobia la distracción, el bienestar, la superficialidad… Hoy, al comienzo del Adviento, el mensaje del Evangelio nos dice: ¡Presta atención!
