El Catecismo de la Iglesia Católica menciona en su número 524 que al celebrar anualmente la liturgia de Adviento la Iglesia actualiza esta espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda venida.
El Adviento se inicia el 3 de diciembre y es también el comienzo del nuevo año litúrgico cristiano, en el que pasaremos al ciclo B y termina la víspera de Navidad.
El Adviento consiste en un tiempo de preparación para recordar el nacimiento de Jesucristo. El término Adviento viene del latín “Adventus”, que significa venida, es un tiempo de agradecimiento por el advenimiento de nuestro señor Jesucristo.
El Adviento es un tiempo de preparación para celebrar la encarnación del hijo de Dios en Navidad. Así como cada año la Navidad parece empezar con más anticipación en lo comercial, los fieles deben preparar el corazón para acercarse más a Dios.
Muchas personas conocen el significado del Adviento, pero tal vez por las preocupaciones en el trabajo, las actividades escolares, las labores del hogar, la compra de regalos hacen que se olviden del verdadero significado de este importante tiempo.
El Adviento tiene muchos símbolos: la corona con velas, el calendario, el árbol de Jesé, el pesebre sin el niño Jesús hasta la Navidad. Cada uno de estos símbolos puede convertirse en una tradición familiar y un excelente medio para enseñar a los hijos a preparar el corazón para el nacimiento de Jesús.
No dejemos que se nos pase este tiempo sin dar espacio en nuestros corazones a una profunda espiritualidad que nos permita reflexionar, pensar y orar.
También se celebra la última venida del Señor, que dará todo su sentido a nuestras vidas, pero, asimismo, es celebrar a Jesucristo que viene cada día a nosotros, con una presencia muy real, pero que nos da la sed de Él, más fuerte y más palpable. Preparémonos en este tiempo de Adviento para celebrar con alegría la natividad de Jesús, el hijo de Dios.
Abogado y asesor jurídico.
