La temporada navideña es una época de preparación para el nacimiento de Cristo, en el caso de los católicos, que sería lo más importante desde el punto de vista religioso y en el sentido profundo de esta festividad, una época de paz, reconciliación y buenos deseos, mensaje que está presente no solamente en la Iglesia, sino también en el mundo del entretenimiento.
Muchas películas navideñas, no todas, destacan la importancia de la amistad, la familia o la convivencia por encima de lo material, la moda o el consumismo. La mayoría son bastante superficiales y hasta cursis, o no pasan de lo anecdótico o el romance invernal, pero lo cierto es que no pueden faltar en el menú de la mayoría de las plataformas de entretenimiento y hay un puñado de películas favoritas, incluso “clásicas”, de los años ochenta a los dos miles, que no podemos dejar de recomendar.
Gremlins (1984). “Gremlins” fue un éxito comercial y recibió buena acogida de la crítica. Protagonizada por Zach Galligan, Phoebe Cates, Hoyt Axton y Corey Feldman, impresionó por la creación de esos pequeños seres apeluchados y tiernos llamados gremlins. Todo comenzó con uno solo, Gyzmo, una criatura peluda y adorable que no debe mojarse ni ser alimentada después de la medianoche, porque se multiplica y transforma. Eso termina por ocurrir con consecuencias catastróficas que rayan en la comedia y el terror. Y todo ocurre en el marco de la Navidad. Es una de esas películas que puedes volver a ver las veces que quieras sin aburrirte y decir los diálogos.
Mi pobre angelito (1990). Al igual que “Gremlins” (la escribió el mismo guionista), fue todo un éxito de taquilla y terminó siendo una clásico.
Kevin McAllister (Macaulay Culkin, quien con esta película despegaría directo a la fama, pero terminaría destruyendo su carrera por las drogas) es un niño de ocho años, miembro de una familia numerosa, que accidentalmente se queda abandonado en su casa cuando toda la familia se marcha a pasar las vacaciones a Francia. Kevin aprende a valerse por sí mismo e incluso a protegerse de Harry y Marv, dos bribones que se proponen asaltar todas las casas cerradas de su vecindario, incluyendo la suya.
El regalo prometido (1996). Arnold Schwarzenegger será un pésimo actor, pero en esta película es todo un goce verlo competir en las tiendas con Sinbad por un juguete de moda, que hará que su hijo lo perdone por llegar tarde a su clase de karate, y que demostrará su amor.
Elf: el duende (2003). Como todas las películas protagonizadas por Will Ferrell, es hilarante y ridícula, y por lo tanto indispensable. Will interpreta a Buddy, un bebé adoptado por los duendes de Santa Claus que al crecer descubre, accidentalmente, a pesar de que es obvio que por su tamaño no es un elfo, que en realidad es humano.
Buddy se embarca en un viaje para encontrar a su verdadero padre, provocando una serie de enredos, pero eso sí, con mucho espíritu navideño.
El Grinch (2000). Es la primera película de acción en vivo basada en los trabajos del escritor y caricaturista estadounidense Dr. Seuss y fue un éxito taquillero. El Grinch (Jim Carrey) es un malhumorado personaje que odia la Navidad y buscar arruinárselas a sus vecinos; es un icono en las fiestas decembrinas. A todo cascarrabias que carezca de espíritu navideño se le compara con el ogro verde.
Bad Santa (2004). Protagonizada por Billy Bob Thornton y el fallecido Bernie Mac, trata de dos ladrones de poca monta, Willie y Marcus, que deciden robarse los donativos de Nochebuena en un centro comercial, vestidos de Santa Claus. Como es de esperarse, en el camino se topan con un niño de 8 años que los hará cambiar de opinión.
El Expreso Polar (2004). Es una película animada dirigida por Robert Zemeckis con captura de movimiento con las voces de Tom Hanks y Daryl Sabara, entre otros actores. Lo que hace relevante a esta cinta, una de las producciones cinematográficas con temática navideña más exigentes de todos los tiempos, es que trata sobre la importancia de creer, justo en la edad en que se deja de hacerlo (la adolescencia) y tiene una forma de tocar el corazón de los adultos y los niños porque es nostálgica y nos trae muchos de nuestros recuerdos de la infancia.
A pesar de toda la tecnología involucrada, la animación fue duramente criticada, sobre todo por los ojos de los personajes; desde el niño hasta el mismo Santa tienen una mirada vidriosa que es casi espeluznante. El resultado es un experimento fallido y sin vida.
El descanso (2006). Es una película estadounidense escrita, producida y dirigida por Nancy Meyers, y protagonizada por Cameron Diaz, Kate Winslet, Jude Law y Jack Black. “El descanso” es una comedia romántica que cuenta la historia de dos chicas exitosas que no han encontrado el amor, pero intercambian casas (y países) y mágicamente lo encuentran. Tal vez lo que en realidad necesitaban eran un cambio y encontrarse a sí mismas, pero el idilio en Navidad es un regalo abierto por anticipado.
Ni en tu casa ni en la mía (2008). Vince Vaughn y Reese Witherspoon interpretan a una pareja de San Francisco que había pensado pasar las navidades en un lugar exótico, lejos de su familia, pero se ve obligada a cancelar sus planes y a asistir a cuatro celebraciones familiares en el mismo día. Estas reuniones, en las que afloran los miedos de la infancia y las heridas de la adolescencia, pondrán en peligro su relación. Es un drama más que una comedia, pero para quien prefiera una película navideña poco empalagosa ésta será adecuada.
Los fantasmas de Scrooge (1988). Bill Murray protagoniza esta versión moderna de “Cuento de Navidad” de Charles Dickens en la que un despiadado ejecutivo de televisión recibe la visita de tres fantasmas en Nochebuena. A lo largo de la Historia, “Cuento de Navidad” ha sido adaptado una veintena de veces como largometraje, siete veces mediante animación y 36 más en formato televisivo, ya sea en acción real, con dibujos o a través de especiales, por no hablar de la cantidad de veces que hemos podido escuchar la historia en la radio o la hemos visto en el teatro, pero ver a Bill Murray siempre valdrá la pena.
Vacaciones de Navidad (1989). La familia Griswold tiene grandes planes para esta Navidad, pero ninguno saldrá bien y la mala suerte de Clark (Chevy Chase) y las desavenencias con sus insoportables invitados tendrán la culpa. Una aventura de disparatados desastres para reír en familia. Y ver Chevy Chase, un gigante de la comedia de los años ochenta y noventa, bueno, es indispensable.
Una Navidad de locos (2004). Es la primera Navidad que los Krank no estarán con su hija. Blair se ha independizado, por ello sus padres deciden pasar las fiestas navideñas de una forma diferente: irse de crucero. Sin embargo, los planes no saldrán como tenían previsto, pues los vecinos no los perdonarán por no seguir las tradiciones navideñas. La película cuenta con las actuaciones de Tim Allen, Jamie Lee Curtis y Dan Aykroyd.
La Navidad de los Muppets (1987). Es un especial de Navidad protagonizado por “Los Muppets” de Jim Henson. Incluye los personajes de “El show de los Muppets”, “Plaza Sésamo” y “Los Fraggle Rock”, reunidos en Navidad en la casa de la madre del oso Figaredo (Fozzie), donde también se encontrará a Doc, el viejo inventor de Fraggle Rock y su perro Sprocket.
El propio Jim Henson hace una aparición al final.
Nada en común (1987). Steve Martin y el fallecido John Candy protagonizan esta divertida comedia. Neal Page, un ejecutivo que viaja a Nueva York por negocios, por aras del destino conoce a Del Griffith, un excéntrico y empático vendedor de cortinas quien le hace perder el viaje a Chicago donde está su hogar. Page se da cuenta de que Griffith es todo lo opuesto a él, es un desastre; sin embargo, el destino los obliga a convivir y a aprender el uno del otro.
Los dos pasan dos días llenos de aventuras, desgracias y peripecias tratando Griffith de llevar a Neal a casa desde Nueva York a Chicago para que llegue a tiempo para una cena de Día de Acción de Gracias con su familia.—Patricia Eugenia Garma Montes de Oca




