LONDRES (EFE).— Las dificultades académicas que afrontan los estudiantes desfavorecidos socioeconómicamente “tienen poco que ver” con características de su personalidad o su actitud, según las conclusiones de un estudio publicado por la Universidad de Cambridge(Reino Unido).
Con datos de 248,000 alumnos distribuidos en 74 países, que se extrajeron del informe PISA de 2018, la investigación determinó que es difícil mejorar los resultados que obtienen los estudiantes de colectivos vulnerables a través del desarrollo de habilidades sociales y emocionales, como la confianza, la competitividad y la mentalidad de crecimiento.
Si bien los jóvenes con mejores condiciones socioeconómicas tienen mayores niveles en dichas capacidades, su impacto sobre el desempeño escolar es bastante similar que el de los alumnos menos favorecidos.
En concreto, los autores del estudio calcularon que, en el caso de lograr que los estudiantes que pertenecen a colectivos vulnerables tuvieran las mismas características sociales y emocionales que sus compañeros más ricos, la brecha se cerraría “como máximo un 8.8%”.
Se trata de una cifra “modesta” debido a que las diferencias en estas habilidades entre los estudiantes más y menos desfavorecidos “no son tan grandes” y dependen de muchos factores relacionados con el origen social de cada persona.
De esta forma, se contradicen otros estudios utilizados por políticos y educadores para defender la importancia del desarrollo emocional y la personalidad del alumnado, en especial del más desfavorecido, a la hora de obtener mejores resultados académicos.
Por esa razón, en opinión de los expertos, las soluciones a esta desigualdad se deben centrar en la apuesta por una educación de calidad, por mayores recursos y por igualdad de oportunidades “dentro y fuera de la escuela”.
“En casi todos los países existe una brecha bien documentada entre los estudiantes ricos y pobres”, sentencian los autores de la publicación, que consideran que los factores económicos predicen significativamente el éxito o el fracaso académico.
Por ello, agregan que relacionar los malos resultados académicos de este alumnado con su desarrollo personal supone el riesgo de “hacerlos sentir culpables de las adversidades” a las que se enfrentan.
De un vistazo
Discurso erróneo
El resultado de este estudio contradice el discurso de políticos y educadores que defienden la importancia del desarrollo emocional y de la personalidad del alumnado, en especial del más desfavorecido, a la hora de obtener mejores resultados académicos.
Igualdad de oportunidades
Las soluciones a esta desigualdad se deben centrar en la apuesta por una educación de calidad, por mayores recursos y por igualdad de oportunidades “dentro y fuera de la escuela”.
