Rodeado de amigos, sacerdotes, familiares y arzobispos, monseñor Manuel Vargas Góngora dio gracias a Dios y a la Virgen de Guadalupe por su 65o. aniversario de ordenación, en la misa de ayer celebrada en el atrio de la rectoría de Santa Lucía, en el Centro.
El festejo fue doble porque el querido sacerdote está por celebrar 90 años de edad mañana y lo hará con buen estado de salud.
El arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, presidió la Eucaristía. Celebró con el prelado el arzobispo emérito, monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán. Entre los sacerdotes presentes estuvo Ángel Vargas Góngora, hermano del festejado, y se recordó al padre Heriberto, otro hermano del padre Manuel, ya fallecido.
El padre Vargas es rector de Santa Lucía desde hace 8 años, luego de servir 35 años en el ahora santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, y agradeció a los arzobispos asistentes a la misa porque son sus amigos.
Señaló que ha trabajado muchos años con monseñor Berlie y ha viajado con él a la Misa del Yucateco en la Basílica de Guadalupe en Ciudad de México. “Gracias a Dios he podido trabajar con ellos y con don Manuelito (Castro Ruiz, arzobispo fallecido de Yucatán)”.
Aseguró que hasta ahora no ha tenido ningún problema con los prelados de Yucatán, al contrario lo aprecian mucho.
Consideró que a los sacerdotes les cuestan los cambios, “se acostumbra uno a sus parroquias, pero hay que obedecer”.
“¿Verdad que me aprecian?”, preguntó monseñor Vargas a los asistentes, que respondieron afirmativamente y le aplaudieron.
En la homilía, el arzobispo Gustavo Rodríguez dijo que “nuestra acción de gracias de hoy es por el padre Manuelito, que está cumpliendo sus primeros 65 años de ministerio sacerdotal; toda una vida dedicada al Señor, en el ministerio sacerdotal, toda una vida sirviendo a sus hermanos y hermanas como puente para llegar a Dios nuestro Señor”.
“Dios le conceda al padre Manuel muchos años más y que siga cumpliendo aniversarios; él es un gran testimonio para todos nosotros”, agregó.
Explicó que era un testimonio, “en particular para los jóvenes, que experimentan el llamado del Señor a la vida sacerdotal, el sí del padre Manuel —que comenzó en su niñez y llega hasta ahora— es un sí que se sostiene, un sí que se repite día a día, un sí que se actualiza siempre, es semejante al sí de la Santísima Virgen María, por el cual vino a nosotros el Hijo de Dios”.
Ante la cercanía de la Navidad, el prelado señaló que se trata de un tiempo en el que los creyentes tenemos que reforzar nuestra fe. “Pidamos al Señor que esta Navidad no solamente nos traiga alegría, no solamente nos traiga el amor compartido con la familia, con los amigos, con los pobres, sino que también nos traiga la fortaleza en la fe para perseverar cada uno en su estado de vida, cada uno según sus compromisos, cada uno a semejanza de un buen sacerdote que hace 65 años fue ordenado y nos da ese ejemplo para que cada uno persevere en lo propio”.
Antes del final de la misa, el Arzobispo leyó la bendición papal de Francisco y el ramillete espiritual de las acciones de 2023 dedicados al padre Manuel Vargas.
El prelado celebró también con el padre Bartolomé Tuz Mut y el diácono permanente Andrés Novelo Álvarez.
Luego de la misa se realizó un convivió y la participación del mariachi Kukulcán y Titeradas.— CLAUDIA IVONNE SIERRA MEDINA
