“Ante la Eucaristía, todos somos iguales; ante Cristo, todos somos iguales”, recordó el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, en la fiesta de Corpus Christi que celebró anoche en la parroquia dedicada al cuerpo y la sangre de Cristo, ubicada en la colonia Bojórquez.

“La gente que tiene dinero come en abundancia los platillos más exquisitos y más costosos; y los pobres comen los que pueden; en cambio la Eucaristía es un alimento misterioso, el más rico de todos y todos lo podemos comer si creemos y si nos esforzamos por vivir dignamente para recibir semejante sacramento”, dijo durante la homilía.

“En la Eucaristía está el Señor y ese sacramento nos invita a hacernos pequeños”, indicó el prelado en la concurrida celebración.

“Nos invita también a darnos a los demás: mi cuerpo es para hacer la voluntad de Dios, entregarme poco a poco a los demás; mi vida es para entregarla así como Cristo me enseñó”.

El prelado pidió a la comunidad tener siempre presente a Dios. “Mete tu cabeza en Dios, mete tu ser en Dios, creyéndole y aceptando todo lo bueno que nos da”.

“Cuando el Señor nos dice ‘éste es mi cuerpo, le creemos; cuando nos dice ‘ésta es mi sangre, le diremos ‘sí Señor, te creo’”.

Estas afirmaciones van más allá de la razón. “Mi razón es incapaz de reconocer a Cristo presente en la Eucaristía, pero es mi fe es la que me revela las palabras de Jesús y me hace entregarme y aceptar con gozo y con alegría su verdad”.

El arzobispo concelebró anoche con el padre Miguel Campos Estrada, párroco de Corpus Christi, y el diácono permanente Manuel Basulto.

Al concluir la misa, el arzobispo visitó los cuatro altares que se colocaron y en ellos depositó al Santísimo.

Los mayoría de los feligreses llegaron al templo parroquial en procesión que salió del Parque Ecológico del Poniente acompañados con música de charanga.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

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