“Si eres lo suficientemente valiente para decir adiós, la vida te recompensará con un nuevo hola” (Paulo Coelho)
Es tarde y huele a lluvia. El inconfundible aroma del Petricor que me transporta a otros sitios… Camino a través de mis recuerdos que a veces se vuelven carga pesada para emprender de nuevo la marcha, pues vienen en una valija llena de nostalgia.
Percibo el último rayo de luz que se cuela por los vitrales provocando una explosión de colores que admiro como si fuera la primera vez o como si fuera la última. Me llena de emoción conservar intacta mi capacidad de asombro ante las pequeñas cosas de la vida.
Hay días complicados y decir adiós es parte de nuestra experiencia terrenal y, así como cada cosa que sucede es un aprendizaje, en ellas vamos dejando trocitos de nosotros, que al traerlas de vuelta al presente hacen que nuestros ojos lluevan.
Y es que todos nos hemos tenido que despedir de manera definitiva o temporal de seres importantes en el presente, que poco a poco se van convirtiendo en pasado para intentar un futuro donde el amor sea el combustible para avanzar con paso seguro.
A veces tenemos que pausar para alcanzar la cima, pero eso, lejos de ser un retroceso, es simplemente parte del proceso.
Pausa antes de seguir
Cuentan las personas que suelen escalar altas cumbres que en muchas ocasiones al llegar al punto deseado tienen que bajar unos metros de nuevo para que el cuerpo se vaya aclimatando y acostumbrando a la altura y así poder continuar el viaje seguro.
Es por eso que si tú estás viviendo un alejamiento permanente, temporal o indefinido, escucha tus emociones con atención y date la oportunidad de vivirlas una a una, permite que tu alma se vaya habituando a tu nuevo nivel de conciencia, sin darles el valor de buenas o malas, sino simplemente como necesarias para continuar.
Decía mi querido maestro Rodrigo: subir a la luz, para bajar luz… y es que nuestra humanidad es como un prisma con múltiples facetas pero siempre con la capacidad de brillar según lo que reflejemos, eligiendo lo que en realidad queremos dispersar de manera luminosa e infinita, moviéndonos continuamente para que el adiós sea resignificado y el regalo del Hola sea recibido con el corazón agradecido y pleno.
Licenciada en Ciencias de la Comunicación.
