Francisco González Bocanegra
Retrato de Francisco González Bocanegra, obra de José Inés Tovilla Credit: Mediateca / INAH / José Inés Tovilla

MÉRIDA, Yucatán.— Este sábado 3 de febrero, entre las efemérides del día, se conmemora que en el año 1854, Francisco González Bocanegra fue declarado ganador del certamen de la letra del Himno Nacional Mexicano.

El Himno Nacional Mexicano es uno de los tres símbolos patrios establecidos por la ley en el país junto con el escudo y la bandera, que desde 1984 su uso es regulado por la Secretaría de Gobernación con base en la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales.

El certamen por la letra del Himno Nacional Mexicano

Tras varios intentos por crear un tema que identifique los valores de la patria, durante la presidencia de Antonio López de Santa Anna, el 12 de noviembre de 1853 por medio del Diario Oficial del gobierno de la República Mexicana se dio a conocer un doble concurso, cuyo fin sería seleccionar un poema patriótico y su musicalización posterior para formar un Himno a la Patria.

La motivación del presidente López de Santa Anna era celebrar el 25 aniversario de “La Victoria de Tampico de 1829” cuando venció al Ejército Español en su intento de reconquista. El concurso se convocó con la anticipación suficiente para que el 11 de septiembre del año siguiente se tuviera el Himno Nacional arreglado.

Requisitos del poema patriótico y su musicalización

Para la letra se solicitaba enviar la propuesta en sobre cerrado con un seudónimo al Ministerio de Fomento, Colonización, Industria y Comercio en menos de veinte días, tras lo cual se tardarían diez días para definir al ganador, luego de darse a conocer al ganador, la musicalización tendría otro mes para recibir propuestas, tras lo cual se tardaría un mes más para dar a conocer al ganador de la música.

En la misma convocatoria se definía que los derechos de explotación de las propuestas pasarían a manos del gobierno central y solo se entregaría una contraprestación a los ganadores.

Esta convocatoria fue firmada por el entonces oficial mayor del ministerio Miguel Lerdo de Tejada, el jurado para la letra estuvo formado por José Bernardo Couto, Manuel Carpio y José Joaquín Pesado, mientras el jurado para la música se integró por José Antonio Gómez, Agustín Balderas y Tomás León.

El resultado para la letra se publicó el 4 de febrero de 1854 en el diario oficial junto a la letra, siendo el ganador el potosino Francisco González Bocanegra.

Algunas versiones históricas cuentan que Gónzalez Bocanegra fue encerrado en una habitación por su novia, Guadalupe Gónzalez del Pino, para que compusiera la letra ya que él no pretendía participar en el concurso.

Francisco González Bocanegra fue anunciado ganador en el Diario Oficial del gobierno de la República Mexicana del 3 de febrero de 1854.

De acuerdo con la convocatoria, tras darse a conocer al ganador de la letra se abrió el concurso de la música del que resultó ganadora la obra del músico italiano Giovanni Bottesini, pero simplemente no gustó, además, fue acusado de musicalizar y dar a conocer por fuera del concurso su propuesta, lo cual era contrario a los términos del concurso.

El 18 de mayo de 1854 se estrenó formalmente la propuesta de Bottesini en el Teatro Santa Anna con las voces de la soprano Enriqueta Sontag y el tenor Gaspar Pozzolini, pero aun así no fue del agrado del público en general.

El concurso se prolongó por ciento ochenta días más y resultó ganadora la propuesta del músico español Jaime Nunó Roca. Su obra con el seudónimo Dios y Libertad, fue declarada ganadora el 12 de agosto de 1854 por medio del Diario Oficial del gobierno de la República Mexicana.

La noche del 15 de septiembre de 1854, fue interpretado públicamente por primera vez el himno, en el Teatro Santa Anna. Luego de algunas palabras del poeta Francisco González Bocanegra se interpretó el himno, dirigido por Giovanni Bottesini y las voces de Claudina Florentini, Lorenzo Salvi y coros del teatro a cargo de René Masón y Pedro Carvajal.

Esa primera vez no fue el estreno oficial, ya que solo hasta el día siguiente, Antonio López de Santa Anna en su carácter de presidente asistió a la interpretación, por parte de Balbina Steffenone y Lorenzo Salvi.

Al contrario de todos los intentos anteriores su éxito fue casi inmediato y su partitura se vendió en las calles.

También le podría interesar: “Sudámerica y su Historia, en nuevo taller del Cephcis