“Desde que somos bautizados todos nosotros estamos llamados a que nuestra vida sea un sacrificio”, dijo el presbítero Santiago Villa Reverté, coordinador de la Pastoral de la Salud de la Arquidiócesis de Yucatán, en la misa de unción de enfermos que presidió ayer en la iglesia parroquial del Sagrado Corazón de Jesús.
“¿Significa que somos masoquistas? No”, aclaró el sacerdote. “Sacrificio significa ser santo; toda nuestra vida es una ofrenda a Dios”, manifestó durante la concurrida celebración.
“Ofrecemos las alegrías y las penas, los éxitos y los fracasos, la vida en su totalidad. Ahora que se acerca la Cuaresma este ofrecimiento se hace en la restricción de la voluntad”, agregó.
Durante la enfermedad, el sacrificio es ofrecer la vida, aunque sea con todas las limitantes que conlleva el malestar físico.
“Como diría Santa Teresa de Calcuta, ‘no hay nadie tan pobre que no pueda dar nada, ni nadie tan rico que no necesite algo’. Si lo único que tengo es pan, que es mi enfermedad porque ya estoy literalmente restringido a mi hamaca, eso lo ofrezco”, expuso. “Incluso el que está restringido a su hamaca siempre puede dar las gracias a aquéllos que con amor y caridad te atienden”.
“La unción es un recordatorio: aunque la vida biológica termina, la vida eterna permanece y en este acto de entrega, de confianza y de ofrenda recibimos esta gracia con la certeza de que se nos restituye la fortaleza espiritual que sabemos en quien hemos puesto y consagrado nuestra vida”.
El sacerdote añadió que hay un dicho curioso en inglés que se traduce que lo único certero en esta vida es la muerte y pagar impuestos. “Había que agregarle: ‘lo único certero en esta vida es la enfermedad, la muerte y pagar impuestos’”.
“Hoy que recibimos esta gracia reafirmemos nuestra confianza y digamos con completa honestidad, se vale, ‘no me gusta estar enfermo, pero aun así confío en ti, que se haga tu voluntad’”.
Después de la homilía se realizó la oración de la unción, en la que se rogó por los enfermos.
Al concluir, el padre Santiago Villa y el sacerdote Alejandro Álvarez Gallegos, párroco del Sagrado Corazón de Jesús y coordinador de la Pastoral de la Vida, comenzaron a realizar la unción, que consistió en colocar el santo óleo en la frente y las palmas de las manos de los asistentes.
También participaron los sacerdotes Juan Chicmul Castro y Rafael Ruz Villamil..— CLAUDIA IVONNE SIERRA MEDINA
De un vistazo
Jornada Mundial del Enfermo
La misa de unción de los enfermos se realizó en el marco de la Jornada Mundial del Enfermo, que se conmemora hoy en la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes. La unción y la oración de los enfermos es un bálsamo que les da fortaleza, ánimo y consuelo para que sobrelleven sus dolencias.
