El arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, y el padre Luis Alfonso Rebolledo Alcocer, en una pasada edición de la Pascua Juvenil Universitaria del grupo apostólico Omega
El arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, y el padre Luis Alfonso Rebolledo Alcocer, en una pasada edición de la Pascua Juvenil Universitaria del grupo apostólico Omega

Toda mi vida he estado en grupos de apostolado: cuando era un adolescente estaba en clases de Biblia en la naciente parroquia de María Inmaculada, que se construía en la parte central del fraccionamiento Campestre; los domingos iba con mi hermano y otros alumnos con los Maristas a Noc Ac para dar catecismo a los niños, luego en la preparatoria del CUM entré al apostolado de EJE (Encuentros Juveniles de Espiritualidad), donde empezó a madurar mi fe con los diferentes retiros que organizaba el padre Javier Bacelis Cano (capellán del CUM) y ahí me quiero detener.

En septiembre de 1983, el padre Bacelis y otros sacerdotes iban rumbo a Tabasco, pero tuvieron un accidente de tránsito en la carretera. A Dios gracias, los sacerdotes no tuvieron consecuencias importantes, excepto el padre Bacelis, pues su mano izquierda quedó muy dañada y en la premura del tiempo por estabilizarlo un dentista de un pueblo cercano a donde sucedió el accidente decidió amputarle la mano izquierda.

El impacto para muchos estudiantes del colegio fue muy grande, el padre era muy querido por muchos alumnos que se confesaban con él, convivían con él en las juntas del grupo de apostolado del colegio y en los retiros que se hacían muy seguido.

El padre Jorge Antonio Laviada Molina, junto con el hermano marista Martín Rico, viajaron a Guadalajara en la Semana Santa de 1983 y habían vivido una Pascua Juvenil con los hermanos y alumnos maristas de otros colegios de la provincia de México.

Esta Pascua era traída de Francia, la idea era que estos alumnos y maestros maristas pudieran implementarla en sus comunidades el siguiente año.

Pascua Juvenil

Así llegó 1984 y se había decidido que se haría la primera Pascua Juvenil en la Arquidiócesis de Yucatán, donde Jorge Laviada sería el coordinador y el padre Bacelis Cano, el asesor espiritual de esa primera Pascua.

La organización fue un poco difícil porque de septiembre hasta febrero el padre Bacelis sufrió varias cirugías y rehabilitaciones para dejarle listo el brazo para recibir una prótesis que lo ayudaría en sus tareas cotidianas.

Llegó el Domingo de Ramos del 15 de abril de 1984 y se inauguró en el CUM la primera Pascua Juvenil en Yucatán, que dio inicio con una dinámica en equipos donde cada grupo crearía una alabanza para gritarla cuando pasara el arzobispo don Manuel Castro Ruiz al inicio de la misa del Domingo de Ramos, celebración en la que se recuerda cómo Jesús llegó montado en un burrito a Jerusalén y las personas gritaban con sus palmas “¡Hosana en el cielo, bendito el hijo de David!”.

Durante esa primera Pascua, que duró del domingo 15 hasta el sábado 21 de abril, se vivieron intensamente durante las mañanas y tardes-noches una infinidad de dinámicas, oraciones, reflexiones, pláticas, sociodramas, misas con mensajes específicos y, por supuesto, el Triduo Pascual, incluyendo Hora Santa, viacrucis y una gran fiesta de Resurrección.

Todas estas actividades actualmente parecerían comunes vivirlas en una Semana Santa, pero aquella primera vez representaba una nueva forma de vivir la Semana Santa. A aquella primera Pascua fueron 104 personas y la organizó el grupo de EJE del CUM.

En 1985 se volvió a repetir la experiencia pero las personas se multiplicaron y llegaron más de 400, como alumnos de secundaria y de universidad; también participaron adolescentes de Ciudad del Carmen que vinieron exclusivamente a la Pascua.

En 1986, en la tercera Pascua —cuando ya se había consolidado— llegaron más de 500 personas, continuaba bajo la organización del grupo de EJE del CUM con la coadyuvancia de CREL, un grupo de apostolado de los Legionarios de Cristo, y el Grupo Omega, fundado un año antes por exalumnos maristas que ya estaban en la universidad.

Edición especial

Esa tercera Pascua se vuelve el parteaguas de todas las Pascuas y se decidió que a partir del siguiente año, 1987, ya se harían tres Pascuas, por la gran cantidad de personas que la querían tomar:

Secundaria, a cargo de Valores Humanos y Cristianos de la parroquia de María Inmaculada y haciéndola en el Colegio Peninsular Rogers Hall hasta el día de hoy.

Preparatoria, por el Grupo de EJE del CUM, y haciéndola en el mismo colegio marista.

Universidad, por el Grupo Omega, haciéndolas en la Casa de la Cristiandad y posteriormente en el Seminario Menor.

Años después, la Pascua original —específicamente dirigida a los jóvenes de preparatoria— se dejaría de hacer en forma masiva porque muchos jóvenes empezaron a formar grupos de apostolado, donde se empezaban a ir de misiones estando ya en la preparatoria.

Diversificación

Cuarenta años después nos encontramos con una infinidad de Pascuas Juveniles y Semana Santas Juveniles en muchas parroquias de la Arquidiócesis de Yucatán; también encontramos Pascuas dedicadas a un segmento específico de la población, como las Pascuas Infantiles, Pascuas para Personas Especiales, Pascuas Matrimoniales, Pascuas Parroquiales, etcétera.

Luego de estas cuatro décadas, en Yucatán debe ser una alegría para el padre Bacelis Cano y el padre Laviada Molina poder ver desde el Cielo cómo de aquella primera Pascua en la Semana Santa de 1984 surgiría algo que terminaría permeando en todo Yucatán durante cada Semana Santa por muchas generaciones.

Si algún joven o matrimonio están interesados en participar en alguna Pascua que organiza la Familia Omega, pueden obtener información en el sitio www.pascuamatrimonial.com. Todo a Jesús por María, Todo a María para Jesús.

Coordinador de la Pascua Matrimonial 2024.

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